Ajeno (Soneto Alejandrino.)

LUVIAM

Poeta veterano en el portal
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Lejanamente cerca del florido vergel ,
andaba pretenciosa contemplando las flores
y entre todas las flores descollaba un clavel,
rebosante de brío, de sueños y de amores.

Y en pasional capricho advertí su atractivo,
inhalando encantada el aroma en la flor,
pero fue tal el daño del perfume nocivo,
que quedé lacerada por aspirar su olor.

Yo merodeé su huerto lejanamente cerca,
cual traviesa alevilla amartelada y terca.

Él: astro inalcanzable de prohibidos reflejos,
que atizaba la rosa , la del rojo carmín,
Aquel clavel ajeno que contemplo de lejos,
y al que por no robarlo, lo dejé en su jardín.
 

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Lejanamente cerca del florido vergel ,
andaba pretenciosa contemplando las flores
y entre todas las flores descollaba un clavel,
rebosante de brío, de sueños y de amores.

Y en pasional capricho advertí su atractivo,
inhalando encantada el aroma en la flor,
pero fue tal el daño del perfume nocivo,
que quedé lacerada por aspirar su olor.

Yo merodeé su huerto lejanamente cerca,
cual traviesa alevilla amartelada y terca.

Él: astro inalcanzable de prohibidos reflejos,
que atizaba la rosa , la del rojo carmín,
Aquel clavel ajeno que contemplo de lejos,
y al que por no robarlo, lo dejé en su jardín.
Hermosísimo poema/soneto acerca de las bellas flores, me encantó. Un placer leerte, un abrazo
 
Un espectáculo total de sensaciones; romanticismo de muchos quilates adheridos al más exquisito clasicismo en la forma.
Aplausos miles a tu a tan maravillosa fertilidad poética.
Besos, mi querida poeta.
 
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Lejanamente cerca del florido vergel ,
andaba pretenciosa contemplando las flores
y entre todas las flores descollaba un clavel,
rebosante de brío, de sueños y de amores.

Y en pasional capricho advertí su atractivo,
inhalando encantada el aroma en la flor,
pero fue tal el daño del perfume nocivo,
que quedé lacerada por aspirar su olor.

Yo merodeé su huerto lejanamente cerca,
cual traviesa alevilla amartelada y terca.

Él: astro inalcanzable de prohibidos reflejos,
que atizaba la rosa , la del rojo carmín,
Aquel clavel ajeno que contemplo de lejos,
y al que por no robarlo, lo dejé en su jardín.
un poema muy natural y lleno de bellas imágenes, grato leerle
 

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