Rememoro yo al mío, y tu balada
me eleva como un ángel hasta el cielo;
me siento tan feliz que yo lo anhelo.
Y en verano pescando los cangrejos
me enseñó lo que nadie distinguía:
si era liebre o conejo el que corría.
Cansados de campear y emocionado
le pedía comprarme un corte helado
o esa nube de azúcar caramelo;
me siento tan feliz que yo lo anhelo.
José Soriano Simón
SafeCreative
Junio 2025
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