Al hilo del Sr. Poveda

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
El mundo está lleno
de hombres que remiendan palabras
como quien cose monedas falsas
a la sombra de una iglesia vacía.
Imitan, copian el temblor,
la herrumbre del grito,
la ceniza antigua de los verdaderas letras.
Pero no conocen la noche,
no han mordido el hueso negro del insomnio
ni escuchado crujir a Dios
dentro de una habitación sin aire.
Andan por las calles
con sus trajes de profetas alquilados,
con sus metáforas lustrosas
y esa tristeza aprendida en manuales.
¡Qué fácilmente fabrican abismos!
Qué fácil es decir “sangre”,
“alma”,
“vacío”,
cuando el corazón duerme intacto
como un animal bien alimentado.
Yo los he visto,
inclinan la cabeza
como árboles de cartón bajo la tormenta.
Hablan del hombre
y jamás tocaron una llaga humana,
y sin embargo,
llenan los teatros del humo de su mentira.
Los aplauden.
Los llaman hondos, terribles, necesarios,
pero la verdad
—esa piedra húmeda, miserable, casi insoportable—
no vive en sus palabras.
La verdad llega jadeando,
gritando y desnuda
con barro en las rodillas.
Por eso el mundo huele a tinta muerta,
a eco repetido en corredores vacíos,
a máscara de mil colores.
Y yo pregunto,
con la boca llena de ceniza...
¿quién salvará la palabra verdadera
de los mercaderes del espanto?
 
El mundo está lleno
de hombres que remiendan palabras
como quien cose monedas falsas
a la sombra de una iglesia vacía.
Imitan, copian el temblor,
la herrumbre del grito,
la ceniza antigua de los verdaderas letras.
Pero no conocen la noche,
no han mordido el hueso negro del insomnio
ni escuchado crujir a Dios
dentro de una habitación sin aire.
Andan por las calles
con sus trajes de profetas alquilados,
con sus metáforas lustrosas
y esa tristeza aprendida en manuales.
¡Qué fácilmente fabrican abismos!
Qué fácil es decir “sangre”,
“alma”,
“vacío”,
cuando el corazón duerme intacto
como un animal bien alimentado.
Yo los he visto,
inclinan la cabeza
como árboles de cartón bajo la tormenta.
Hablan del hombre
y jamás tocaron una llaga humana,
y sin embargo,
llenan los teatros del humo de su mentira.
Los aplauden.
Los llaman hondos, terribles, necesarios,
pero la verdad
—esa piedra húmeda, miserable, casi insoportable—
no vive en sus palabras.
La verdad llega jadeando,
gritando y desnuda
con barro en las rodillas.
Por eso el mundo huele a tinta muerta,
a eco repetido en corredores vacíos,
a máscara de mil colores.
Y yo pregunto,
con la boca llena de ceniza...
¿quién salvará la palabra verdadera
de los mercaderes del espanto?
Me ha gustado su critica a aquellos que pretenden ser portadores de la verdad y la profundidad a través de la palabra, pero que en realidad solo imitan y falsifican.

Saludos
 
El mundo está lleno
de hombres que remiendan palabras
como quien cose monedas falsas
a la sombra de una iglesia vacía.
Imitan, copian el temblor,
la herrumbre del grito,
la ceniza antigua de los verdaderas letras.
Pero no conocen la noche,
no han mordido el hueso negro del insomnio
ni escuchado crujir a Dios
dentro de una habitación sin aire.
Andan por las calles
con sus trajes de profetas alquilados,
con sus metáforas lustrosas
y esa tristeza aprendida en manuales.
¡Qué fácilmente fabrican abismos!
Qué fácil es decir “sangre”,
“alma”,
“vacío”,
cuando el corazón duerme intacto
como un animal bien alimentado.
Yo los he visto,
inclinan la cabeza
como árboles de cartón bajo la tormenta.
Hablan del hombre
y jamás tocaron una llaga humana,
y sin embargo,
llenan los teatros del humo de su mentira.
Los aplauden.
Los llaman hondos, terribles, necesarios,
pero la verdad
—esa piedra húmeda, miserable, casi insoportable—
no vive en sus palabras.
La verdad llega jadeando,
gritando y desnuda
con barro en las rodillas.
Por eso el mundo huele a tinta muerta,
a eco repetido en corredores vacíos,
a máscara de mil colores.
Y yo pregunto,
con la boca llena de ceniza...
¿quién salvará la palabra verdadera
de los mercaderes del espanto?
"Yo los he visto,
inclinan la cabeza
como árboles de cartón bajo la tormenta."
Qué buen poema, Luis,
me llevo ese cachito para el café.
Un abrazo, compañero.
 
Me ha gustado su critica a aquellos que pretenden ser portadores de la verdad y la profundidad a través de la palabra, pero que en realidad solo imitan y falsifican.

Saludos
Se trata de un cantante español según él fanático seguidor de Federico García Lorca que dice haber descubierto un manuscrito de un poema escrito a mano por Lorca y va alardeando de ello pero los expertos lo han analizado con otro poema de la mano de Lorca y no coincide la escritura.
Saludos Alde
 
"Yo los he visto,
inclinan la cabeza
como árboles de cartón bajo la tormenta."
Qué buen poema, Luis,
me llevo ese cachito para el café.
Un abrazo, compañero.
Se trata de un cantante español según él fanático seguidor de Federico García Lorca que dice haber descubierto un manuscrito de un poema escrito a mano por Lorca y va alardeando de ello pero los expertos caligrafos lo han analizado con otro poema de la mano de Lorca y no coincide la letra.
Un abrazo Rosario
 

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