Teclado de noventa y un teclas intrincadas de la Q a la M con funciones por añadidura de F1 a F12 y no se diga el ratón justiciero que ya me tiene adolorido el hombro derecho.
Lo tengo grabado en el pensamiento como cómplice a la hora de plasmar sentimientos, dudas, temores y acontecimientos.
Para mí que la duda nacía en cada letra, ahora es fundamental herramienta para hacer participes a quienes me rodean de los disparates, tonteras y sentimientos sin fronteras.
Tengo mucho que agradecer al teclado que de manera segura hace mi letra legible... si continuara la vida escribiendo a mano, ya tendría a los descifradores corriendo de esta hacia el otro lado...
No se si sea igual en todos los casos... Yo debí ser doctor... Al menos la letra la tengo de esa forma pseudomédica...
Por eso es una bendición el poder compartir por medio del ciber espacio pensares, sentires, calamidades, aciertos, dudas, deseos, tropiezos, maldades (una que otra) con aquellas personas que tienen más que hacer que pasar su vida sumidos en la televisión o en los videojuegos.
El pecado de lo escrito y extraviado he pagado con creces ya que mucho redactado a lo largo de treinta años se ha perdido... eso me causa malestar.
Por otro lado ahora eso no puede pasar... lo que se escribe queda, de una manera digital, más imperecedero que aquello que confié a la tinta y al lapicero.
Gracias a Dios por la tecnología, ¿Qué haríamos doscientos años atrás?, seguramente lanzaríamos al mar mensajes en botellas esperando que a buen destino puedan llegar.
Lo tengo grabado en el pensamiento como cómplice a la hora de plasmar sentimientos, dudas, temores y acontecimientos.
Para mí que la duda nacía en cada letra, ahora es fundamental herramienta para hacer participes a quienes me rodean de los disparates, tonteras y sentimientos sin fronteras.
Tengo mucho que agradecer al teclado que de manera segura hace mi letra legible... si continuara la vida escribiendo a mano, ya tendría a los descifradores corriendo de esta hacia el otro lado...
No se si sea igual en todos los casos... Yo debí ser doctor... Al menos la letra la tengo de esa forma pseudomédica...
Por eso es una bendición el poder compartir por medio del ciber espacio pensares, sentires, calamidades, aciertos, dudas, deseos, tropiezos, maldades (una que otra) con aquellas personas que tienen más que hacer que pasar su vida sumidos en la televisión o en los videojuegos.
El pecado de lo escrito y extraviado he pagado con creces ya que mucho redactado a lo largo de treinta años se ha perdido... eso me causa malestar.
Por otro lado ahora eso no puede pasar... lo que se escribe queda, de una manera digital, más imperecedero que aquello que confié a la tinta y al lapicero.
Gracias a Dios por la tecnología, ¿Qué haríamos doscientos años atrás?, seguramente lanzaríamos al mar mensajes en botellas esperando que a buen destino puedan llegar.

