Alberto de la Morabia
Poeta recién llegado
Viejo ciprés, que antaño engalanaste,
Patios serenos, estancias encantadas,
Que como suave música esparcías,
El susurro del aire entre tus ramas.
Al paso de los años enmudeciste,
Testigo del horror de otras batallas,
La sangre que alimenta tus raíces,
Es la gloria que otorga las medallas.
Muere también, mata toda esperanza,
Cúmplase inexorable tu destino,
Veremos florecer de esta matanza,
A una generación de niños asesinos.
Patios serenos, estancias encantadas,
Que como suave música esparcías,
El susurro del aire entre tus ramas.
Al paso de los años enmudeciste,
Testigo del horror de otras batallas,
La sangre que alimenta tus raíces,
Es la gloria que otorga las medallas.
Muere también, mata toda esperanza,
Cúmplase inexorable tu destino,
Veremos florecer de esta matanza,
A una generación de niños asesinos.