Gothic-Poet2008
Poeta asiduo al portal
Alfonsina Storni, poetisa contemporánea argentina (1892-1938), nación en Lagaggia, Suiza, y emigró con sus padres a la argentina cuando aun era niña.
Transcurrió su infancia en la provincia de San Juan y desde temprana edad trabajó. Lo hizo para ayudar a sus padres que habían sufrido reveses económicos.
Realizo tareas comerciales y se graduó como maestra. Ejerció su magisterio y a la par, se dedico al periodismo, con el pseudónimo de Tao-Lao. Sus colaboraciones se publicaron en La Nación de Buenos Aires, diversas revistas y diarios americanos.
Cordial, enérgica, sensible y de poderoso talento, era una figura popular en las letras.
Su obra poética nace de una gran sensibilidad anímica y abarca, atropellando formulas y rompiendo convencionalismos de la época, desde un post-romanticismo balbuciente, hasta una posición singular dentro de las corrientes vanguardistas de la época.
Nunca dio en sus poemas la sensación de naturaleza, ni tibieza del hogar, que podemos encontrar en otros poetas de la época, (ejemplo: Ibarbourou, Enriqueta). Evoco mejor su ciudad, el tráfago de las calles, la monotonía de los altos edificios, los trenes, los parques urbanos: el obrero, el cemento mira el mar (1920), hombres de la ciudad, por citar algunos.
Este es el aporte que su lira ofrece a las letras americanas, no obstante, la nota mas persistente en ella es el amor, entendido casi siempre como una especie de furor.
Decía; Quiero un amor feroz de garra y diente, que me asalte a traición en pleno día
En la obra de esta poetisa se hallan, gran variedad métrica y melódica, voces fundamentales de calidades eternas, planos románticos, sensibilidad estilizada, honda, compleja; humana y universal integración de temas sutiles.
Todos sus sentimientos los confiesa sin veladuras, ni disfraces en siete libros; Los cuatro primeros; La inquietud del rosal (1916) El dulce daño; (1918). Irremediablemente, (1919) y Languidez, (1920), son íntimos y personales; mientras que los otros tres, Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1936), y Mascarilla y trébol (1938) constituyen obras mas reposadas y cerebrales, llenas de simbolismos y abstracciones.
También escribió para el teatro, aunque sin éxito; El amo del mundo (1927), y Dos farsas pirotécnicas (1932).
En 1960 publicaron en Buenos Aires dos obras inéditas de Alfonsina Storni: Cinco cartas y una Golondrina y Poemas Olvidados.
Aquejada de una enfermedad, entonces incurable, se suicido, arrojándose al mar. Días antes de su muerte escribió el poema Voy a dormir.
REBELDIA.
Amo todas las auroras y odio todos los crepúsculos.
¡Qué hermosas las sendas
que no tienen fin!...
¡Qué hermosos los días
que no tienen noche!
¡Qué hermosas las cosas
que nunca se hicieron!...
Las columnas truncas,
los vasos trizados,
las líneas no rectas...
¡Lo que no se rige
por orden expreso!..
Ir como las barcas
que no tienen remos...
¡Ir como las aves
que no tienen nido!
¡Ser algún capullo que no se adivina!
¡Poder algún dia
quebrar con la marcha
de las cosas hechas!...
¡Detener la tierra!
Dos y dos son cuatro...
¿Y eso quién lo sabe?
Y... ¿si se me ocurre
que uno no es uno?
EL CLAMOR
Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.
Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.
Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.
De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!
Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!
EL DIVINO AMOR
Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, ¡oh niño!, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
EL RUEGO
Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
la vida toda, toda la poesía.
Y pasaba el invierno y no venía,
y pasaba también la primavera,
y el verano de nuevo persistía,
y el otoño me hallaba con mi espera.
Señor, Señor; mi espalda está desnuda,
¡haz estallar allí, con mano ruda
el látigo que sangra a los perversos!
Que está la tarde ya sobre mi vida,
y esta pasión ardiente y desmedida
la he perdido, ¡Señor, haciendo versos!
SOY ESA FLOR
Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.
Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno;
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.
Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.
Fuente: Antología de poesías de Alfonsina Storni, y diversas paginas en Internet.
Un sencillo homenaje a mi poetisa favorita, si alguien quiere un poema en especial de ella con gusto puede pedírmelo.
Transcurrió su infancia en la provincia de San Juan y desde temprana edad trabajó. Lo hizo para ayudar a sus padres que habían sufrido reveses económicos.
Realizo tareas comerciales y se graduó como maestra. Ejerció su magisterio y a la par, se dedico al periodismo, con el pseudónimo de Tao-Lao. Sus colaboraciones se publicaron en La Nación de Buenos Aires, diversas revistas y diarios americanos.
Cordial, enérgica, sensible y de poderoso talento, era una figura popular en las letras.
Su obra poética nace de una gran sensibilidad anímica y abarca, atropellando formulas y rompiendo convencionalismos de la época, desde un post-romanticismo balbuciente, hasta una posición singular dentro de las corrientes vanguardistas de la época.
Nunca dio en sus poemas la sensación de naturaleza, ni tibieza del hogar, que podemos encontrar en otros poetas de la época, (ejemplo: Ibarbourou, Enriqueta). Evoco mejor su ciudad, el tráfago de las calles, la monotonía de los altos edificios, los trenes, los parques urbanos: el obrero, el cemento mira el mar (1920), hombres de la ciudad, por citar algunos.
Este es el aporte que su lira ofrece a las letras americanas, no obstante, la nota mas persistente en ella es el amor, entendido casi siempre como una especie de furor.
Decía; Quiero un amor feroz de garra y diente, que me asalte a traición en pleno día
En la obra de esta poetisa se hallan, gran variedad métrica y melódica, voces fundamentales de calidades eternas, planos románticos, sensibilidad estilizada, honda, compleja; humana y universal integración de temas sutiles.
Todos sus sentimientos los confiesa sin veladuras, ni disfraces en siete libros; Los cuatro primeros; La inquietud del rosal (1916) El dulce daño; (1918). Irremediablemente, (1919) y Languidez, (1920), son íntimos y personales; mientras que los otros tres, Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1936), y Mascarilla y trébol (1938) constituyen obras mas reposadas y cerebrales, llenas de simbolismos y abstracciones.
También escribió para el teatro, aunque sin éxito; El amo del mundo (1927), y Dos farsas pirotécnicas (1932).
En 1960 publicaron en Buenos Aires dos obras inéditas de Alfonsina Storni: Cinco cartas y una Golondrina y Poemas Olvidados.
Aquejada de una enfermedad, entonces incurable, se suicido, arrojándose al mar. Días antes de su muerte escribió el poema Voy a dormir.
REBELDIA.
Amo todas las auroras y odio todos los crepúsculos.
¡Qué hermosas las sendas
que no tienen fin!...
¡Qué hermosos los días
que no tienen noche!
¡Qué hermosas las cosas
que nunca se hicieron!...
Las columnas truncas,
los vasos trizados,
las líneas no rectas...
¡Lo que no se rige
por orden expreso!..
Ir como las barcas
que no tienen remos...
¡Ir como las aves
que no tienen nido!
¡Ser algún capullo que no se adivina!
¡Poder algún dia
quebrar con la marcha
de las cosas hechas!...
¡Detener la tierra!
Dos y dos son cuatro...
¿Y eso quién lo sabe?
Y... ¿si se me ocurre
que uno no es uno?
EL CLAMOR
Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.
Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.
Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.
De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!
Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!
EL DIVINO AMOR
Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, ¡oh niño!, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
EL RUEGO
Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
la vida toda, toda la poesía.
Y pasaba el invierno y no venía,
y pasaba también la primavera,
y el verano de nuevo persistía,
y el otoño me hallaba con mi espera.
Señor, Señor; mi espalda está desnuda,
¡haz estallar allí, con mano ruda
el látigo que sangra a los perversos!
Que está la tarde ya sobre mi vida,
y esta pasión ardiente y desmedida
la he perdido, ¡Señor, haciendo versos!
SOY ESA FLOR
Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.
Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno;
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.
Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.
Fuente: Antología de poesías de Alfonsina Storni, y diversas paginas en Internet.
Un sencillo homenaje a mi poetisa favorita, si alguien quiere un poema en especial de ella con gusto puede pedírmelo.