Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me hago cadencia contigo,
parte de tu gran misterio,
nicho de este cementerio
que por fiel vive conmigo.
Me hago tuyo y soy testigo
del sendero que me espera
más allá de la frontera
que delimita el espacio
donde se acerca despacio
tu llamada a mi sordera.
Me hago querencia furtiva,
humano y polvo en la nada,
hueco donde la hondonada
se incrementa delictiva.
Libo tu sal rediviva
-la de la blanca presencia-
para gustar de la Esencia
que derramada y ferviente
se convierte de repente
en la Luz de mi existencia.
Me hago tu faz porque quiero
tener tu cara en mi cara
acomodándote para
llevarte dentro certero.
Te reclamo, compañero,
donde mi voz se silencia
entre el dolor y la ausencia
que no tenerte me deja,
entre la paz que no ceja
y tu amorosa experiencia.
Me hago al son de tu sonido
engalanando el momento,
dando cuerda al sentimiento
por no inmolarte en olvido.
Me hago verso decidido
con el que pintar mi aurora
de manera transgresora
y en colores naturales
que me colmen celestiales
con tu sol y sin demora.
¡Allí donde el alba mora!
parte de tu gran misterio,
nicho de este cementerio
que por fiel vive conmigo.
Me hago tuyo y soy testigo
del sendero que me espera
más allá de la frontera
que delimita el espacio
donde se acerca despacio
tu llamada a mi sordera.
Me hago querencia furtiva,
humano y polvo en la nada,
hueco donde la hondonada
se incrementa delictiva.
Libo tu sal rediviva
-la de la blanca presencia-
para gustar de la Esencia
que derramada y ferviente
se convierte de repente
en la Luz de mi existencia.
Me hago tu faz porque quiero
tener tu cara en mi cara
acomodándote para
llevarte dentro certero.
Te reclamo, compañero,
donde mi voz se silencia
entre el dolor y la ausencia
que no tenerte me deja,
entre la paz que no ceja
y tu amorosa experiencia.
Me hago al son de tu sonido
engalanando el momento,
dando cuerda al sentimiento
por no inmolarte en olvido.
Me hago verso decidido
con el que pintar mi aurora
de manera transgresora
y en colores naturales
que me colmen celestiales
con tu sol y sin demora.
¡Allí donde el alba mora!