JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alma Fría.
Cuando los pensamientos del amor se transforman en torrentes de lágrimas, el corazón se marchita y nuestra alma se vuelve triste, y en la oquedad de la noche, los lamentos de angustia, brotan a través de cantos sin esperanza y sin destino.
Y nuestro cielo, aquel cielo lleno de luz, donde la sonrisa podía escucharse, donde el canto del jilguero llenaba nuestra vida se torna oscuro y sin destino.
Pero aquí estamos, aquí seguimos, sin importar los tropiezos que la misma vida nos pone, sin importar los inmensos dolores que corren por nuestra alma, sin importar las miles de lagrimas que derramamos y simplemente porque amamos.
Mientras a lo lejos, aquel o aquella se ríe de nosotros, su alma está llena de frialdad, está llena de olvido, está llena de malicia, y que tal vez nunca, podrá amar a nadie.
Cuando los pensamientos del amor se transforman en torrentes de lágrimas, el corazón se marchita y nuestra alma se vuelve triste, y en la oquedad de la noche, los lamentos de angustia, brotan a través de cantos sin esperanza y sin destino.
Y nuestro cielo, aquel cielo lleno de luz, donde la sonrisa podía escucharse, donde el canto del jilguero llenaba nuestra vida se torna oscuro y sin destino.
Pero aquí estamos, aquí seguimos, sin importar los tropiezos que la misma vida nos pone, sin importar los inmensos dolores que corren por nuestra alma, sin importar las miles de lagrimas que derramamos y simplemente porque amamos.
Mientras a lo lejos, aquel o aquella se ríe de nosotros, su alma está llena de frialdad, está llena de olvido, está llena de malicia, y que tal vez nunca, podrá amar a nadie.