dimenticare la notte
Poeta fiel al portal
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.
Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.
Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.
Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.
Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.
Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.
Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.
Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.
Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.
Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.
Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.
Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.
Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.
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