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Alternos

dimenticare la notte

Poeta fiel al portal
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.

Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.

Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.

Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.

Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.

Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.

Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.
 
Última edición:
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.

Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.

Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.

Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.

Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.

Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.

Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.

Muy Hermoso...
Un beso,
Rosario
 
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.

Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.

Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.

Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.

Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.

Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.

Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.


Bello poema relato de la dicotomía de dos personas. En uno la frialdad absoluta, en el otro en cambio la calidez y la pasión. ¿Se encontrarán? Un beso.
 
Excellente texto Dimenticare de donde salgon las personalidades en conflicto eterno.
Bella la estructura semantica en la alternancia del dialogo/monologo

Mis aplausos querida

Sebastiano
 
Aun si èl se insinua apuesto e interesante y lleno de inquietudes artisticas me quedo con ella, que es el anima del poema y ademas le gustan las matematicas, y ademàs escribe muy bien,...brava como siempre. gracias por tu saludo.
 
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.

Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.

Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.

Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.

Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.

Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.

Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.


Belisimos tus versos querida Dimenticare.
Un placer pasar por estos versos de tan buen lexico y profundas vivencias entre dos seres .
Estrellas y mi más sincera felicitación..un fuerte beso.
 
El soñaba con reencuentros en colores y ella en amaneceres grises de soledad...
Pensaban tan distinto...sin estar juntos

delicioso poema el tuyo.Mis aplausos
 
Última edición:
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.

Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.

Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.

Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.

Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.

Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.

Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.


Dos historias convergentes, o paralelas, según el camino del destino,
cada una con sus intereses, sus objetivos, sus temores;
un abrazo, querida Dimenticare,
edelabarra
 

Cecilia:

Un poema donde leo que un amor se terminó.
Y así lo dejas en claro en el cierre, cada uno
por su lado, sin un fin en común...
Triste, pero bello el mensaje...

Un gusto recorrer el camino de tus versos...


Saludos cordiales.
sig.gif

El Armador de Sonetos.
 
Él buscaba una Venus desnuda y ansiosa
en acantilados prohibidos a sus ojos escarlata.

Ella descifraba problemas matemáticos
en su cuaderno de viajes truncados.

Él despistaba a las palomas en una plaza de Madrid
y encontraba retazos de historias en calles de huida.

Ella vestía siempre una coraza de hierro bruñido
y andaba descalza en su excusa colombina.

Él sabía que nada lo dejaba atado a los muros del encuentro,
la ciudad era una jaula de elección mientras durara la aventura.

Ella, amarrada al cordel de su paciencia, revisaba los días sin pasar,
las eternas noches de deseos constelados en un vaso de agua.

Entre ambos, todas las dicotomías del ser.
Él retrataba el verano en lienzos de colores vivos.
Ella encendía el juego del olvido en la tempestad de los vientos.

Qué bueno amiga! es un placer pasar por tus versos que me envuelven en esta historia, besos Poeta y estrellas
 

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