Altivez

adolfo vilatte l.

Poeta recién llegado
Adolfo Vilatte Lavigne

Han muerto las violetas y las rosas,
huyeron las alegres golondrinas,
y en el bosque las aves bulliciosas
no entonan sus canciones matutinas.

El céfiro plegó sus leves alas;
se oscureció la brillantez del cielo;
el florestal perdió todas sus galas,
y el monte se cubrió de blanco hielo.

Así también al soplo de las penas
huyen ¡ay! las risueñas ilusiones,
huyen en confusión cual las arenas
que en el desierto arrastran los ciclones.

Cuando el amor esparce su perfume,
cuando irradia doquiera la ventura,
no se cree, nó, que aquello se consume,
en el negro crisol de la amargura.

Y cuando el hombre embate trás embate,
siente menguar su fuerza y su esperanza,
Y que luchando en desigual combate,
siempre la zarpa del dolor lo alcanza;

El débil duda entonces de si mismo;
pierde la fé que iluminó su aurora,
y se despeña por el hondo abismo
que ávido de presas, lo devora.

Mas en medio del vórtice que absorbe,
donde el abyecto se estremece y gime,
el bardo altivo, desafiando al orbe,
lanza á los aires su canción sublime.

Y estrechos son los ámbitos del mundo,
para encerrar la llama de su idea,
cuando impulsada por dolor profundo,
la vibración de su laud ondea.

Cuando más grande y recia es la batalla
más altivo se muestra y más gigante,
y cada nota que en su lira estalla
es un girón de su alma palpitante.

Es la altivez la fuente de su genio,
y no es artista quien no alienta orgullo;
el nulo no descuella en el proscenio,
nunca domina el mundanal murmullo,

Y pasa por el mundo como pasan
en las tinieblas las nocturnas aves,
sin impetus que tronchan y que arrasan,
y sin cantos que al alma lleguen suaves.

Mientras que el luchador infatigable
alto levanta el invencible acero,
mostrándose en la lid inquebrantable
y en las virtudes noble y severo.

ADOLFO VILATTE LAVIGNE
 
Última edición:
Han muerto las violetas y las rosas,
huyeron las alegres golondrinas,
y en el bosque las aves bulliciosas
no entonan sus canciones matutinas.

El céfiro plegó sus leves alas;
se oscureció la brillantez del cielo;
el florestal perdió todas sus galas,
y el monte se cubrió de blanco hielo.

Así también al soplo de las penas
huyen ¡ay! las risueñas ilusiones,
huyen en confusión cual las arenas
que en el desierto arrastran los ciclones.

Cuando el amor esparce su perfume,
cuando irradia doquiera la ventura,
no se cree, , que aquello se consume,
en el negro crisol de la amargura.

Y cuando el hombre embate trás embate,
siente menguar su fuerza y su esperanza,
Y que luchando en desigual combate,
siempre la zarpa del dolor lo alcanza;

El débil duda entonces de si mismo;
pierde la que iluminó su aurora,
y se despeña por el hondo abismo
que ávido de presas, lo devora.

Mas en medio del vórtice que absorbe,
donde el abyecto se estremece y gime,
el bardo altivo, desafiando al orbe,
lanza á los aires su canción sublime.

Y estrechos son los ámbitos del mundo,
para encerrar la llama de su idea,
cuando impulsada por dolor profundo,
la vibración de su laud ondea.

Cuando más grande y recia es la batalla
más altivo se muestra y más gigante,
y cada nota que en su lira estalla
es un girón de su alma palpitante.

Es la altivez la fuente de su genio,
y no es artista quien no alienta orgullo;
el nulo no descuella en el proscenio,
nunca domina el mundanal murmullo,

Y pasa por el mundo como pasan
en las tinieblas las nocturnas aves,
sin impetus que tronchan y que arrasan,
y sin cantos que al alma lleguen suaves.

Mientras que el luchador infatigable
alto levanta el invencible acero,
mostrándose en la lid inquebrantable
y en las virtudes noble y severo.

ADOLFO VILATTE LAVIGNE (PUB. POR ADOLFO MIRANDE)
siento que su poema refleja un choque de sentimientos frágiles, sobre algo sobrenatural, buenas imágenes, algunos detalles, a corregir, saludos
 
Gracias por compartir esto hermoso, adolfo. Ahora que conozco en parte tu historia, siento te admiro mucho más por tu calidad inmensa de ser humano. Yo pensaba que eres mimado no más, pero OJO. Siempre dije que valías mucho, nunca dudé de eso, pero que me daba bronca, me daba y seguro me va a seguir dando. Gracias, adolfo. Tú sabes por qué. Gracias, amigo. Un abrazo. Destaco unos versos que me llegan más:


Es la altivez la fuente de su genio,
y no es artista quien no alienta orgullo;
el nulo no descuella en el proscenio,
nunca domina el mundanal murmullo,
 
gracias por compartir esto hermoso, adolfo. Ahora que conozco en parte tu historia, siento te admiro mucho más por tu calidad inmensa de ser humano. Yo pensaba que eres mimado no más, pero ojo. Siempre dije que valías mucho, nunca dudé de eso, pero que me daba bronca, me daba y seguro me va a seguir dando. Gracias, adolfo. Tú sabes por qué. Gracias, amigo. Un abrazo. Destaco unos versos que me llegan más:

es la altivez la fuente de su genio,
y no es artista quien no alienta orgullo;
el nulo no descuella en el proscenio,
nunca domina el mundanal murmullo,

bueno margarita, he cumplido con el deseo del viejo adolfo
de dirigirse el mismo con su donosura y su galanterÍa
a la dama que tanto distrajo su atenciÓn.
Mas todavÍa que expreso su inquietud mientras
se oÍa su piano desde las nubes, sonando de maravilla
con las notas ligeras de "para elisa".
Buena onda margarita.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba