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Amada ciudad

nomar

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Qué ciudad tan bella!
Su deslumbrante riqueza
parecía sonreírme;
el aroma dulce
de sus vinos,
la alegría de su gente,
su música,
sus bailes nocturnos,
su hospitalidad,
a mis ojos,
parecían recibirme.

Pero, ¡Qué ciudad tan difícil!
En vano preparé
durante mucho tiempo
mis naves para la batalla;
en vano seleccioné
las armas que usaría
y alisté soldados,
que después,
conmigo escaparían.
¡Quién podría creerlo!

En vano icé
mis banderas negras
de pirata malo
y ataqué su puerto
sin piedad,
espada en mano.
Poco importaron
los años vividos
sobre barcos veleros.
De nada sirvieron
mis gritos de ánimo
en la lucha,
ni mi brazo firme
derribando enemigos,
ni emboscadas,
ni estrategias,
¡La suerte estaba echada!

Sus muros
resistieron mis cañones,
sus trincheras,
demasiado seguras
para cruzarlas.
Destruyó sus puentes
para que no me acercara
y hasta sus razones
se tornaron barricadas
tan pesadas y altas
que no pude remover.

¡Qué humillante fracaso!
¡Qué derrota fatal!
¡Tantas veces que soñé
revolcarme entre sus risas,
convertirme en su guardián,
en sus pasos, en sus ojos,
en su aire para respirar!
¡Yo que la amé con locura,
que la escogí como el sitio
para despedir mi flota
y dejar de ser al fin
un pirata de ultramar!

¡Ya lo he comprendido!
Debo buscar otra ciudad,
porque ésta ciudad mujer,
la que llegué a amar,
la de mis sueños,
la de mi paz,
la de ojos vivos,
la de amplia sonrisa,
¡No la pude conquistar!
 
Última edición:
Conmovedor y lindo tu poema, pero lo que ha de ser será...el perder aquellas batallas es muy doloroso. saludos
 
¡Qué ciudad tan bella!
Su deslumbrante riqueza
parecía sonreírme;
el aroma dulce
de sus vinos,
la alegría de su gente,
su música,
sus bailes nocturnos,
su hospitalidad,
a mis ojos,
parecían recibirme.

Pero, ¡Qué ciudad tan difícil!
En vano preparé
durante mucho tiempo
mis naves para la batalla;
en vano seleccioné
las armas que usaría
y alisté soldados,
que después,
conmigo escaparían.
¡Quién podría creerlo!

En vano icé
mis banderas negras
de pirata malo
y ataqué su puerto
sin piedad,
espada en mano.
Poco importaron
los años vividos
sobre barcos veleros.
De nada sirvieron
mis gritos de ánimo
en la lucha,
ni mi brazo firme
derribando enemigos,
ni emboscadas,
ni estrategias,
¡La suerte estaba echada!

Sus muros
resistieron mis cañones,
sus trincheras,
demasiado seguras
para cruzarlas.
Destruyó sus puentes
para que no me acercara
y hasta sus razones
se tornaron barricadas
tan pesadas y altas
que no pude remover.

¡Qué humillante fracaso!
¡Qué derrota fatal!
¡Tantas veces que soñé
revolcarme entre sus risas,
convertirme en su guardián,
en sus pasos, en sus ojos,
en su aire para respirar!
¡Yo que la amé con locura,
que la escogí como el sitio
para despedir mi flota
y dejar de ser al fin
un pirata de ultramar!

¡Ya lo he comprendido!
Debo buscar otra ciudad,
porque ésta ciudad mujer,
la que llegué a amar,
la de mis sueños,
la de mi paz,
la de ojos vivos,
la de amplia sonrisa,
¡No la pude conquistar!

WOW nomar que bella manera de describir todos tus sentimientos
hacia esa ciudad llamada MUJER, de verdad que se eriza la piel al leer
como describes tan profundo tu amor y melancolia por que ese amor no llegó a tierra firme
Que el viento y la marea te lleven a un puerto seguro, mientras yo aplaudo tu gran poema y te dejo reputación muy , muy merecida , ha sido un placer leerte, Felicidades y bonito día Recibe un cálido saludo de Alma Sońadora
 
Guau amigo!!! Qué poema!!! Algunas mujeres son así, difíciles de conquistar. Belleza de trabajo, me ha encantado tu obra viejo!!! Mis felicitaciones y respetos para vos poeta!!! Un fuerte y fraterno abrazo mi querido Nomar del entrerriano!!!
 
¡Qué ciudad tan bella!
Su deslumbrante riqueza
parecía sonreírme;
el aroma dulce
de sus vinos,
la alegría de su gente,
su música,
sus bailes nocturnos,
su hospitalidad,
a mis ojos,
parecían recibirme.

Pero, ¡Qué ciudad tan difícil!
En vano preparé
durante mucho tiempo
mis naves para la batalla;
en vano seleccioné
las armas que usaría
y alisté soldados,
que después,
conmigo escaparían.
¡Quién podría creerlo!

En vano icé
mis banderas negras
de pirata malo
y ataqué su puerto
sin piedad,
espada en mano.
Poco importaron
los años vividos
sobre barcos veleros.
De nada sirvieron
mis gritos de ánimo
en la lucha,
ni mi brazo firme
derribando enemigos,
ni emboscadas,
ni estrategias,
¡La suerte estaba echada!

Sus muros
resistieron mis cañones,
sus trincheras,
demasiado seguras
para cruzarlas.
Destruyó sus puentes
para que no me acercara
y hasta sus razones
se tornaron barricadas
tan pesadas y altas
que no pude remover.

¡Qué humillante fracaso!
¡Qué derrota fatal!
¡Tantas veces que soñé
revolcarme entre sus risas,
convertirme en su guardián,
en sus pasos, en sus ojos,
en su aire para respirar!
¡Yo que la amé con locura,
que la escogí como el sitio
para despedir mi flota
y dejar de ser al fin
un pirata de ultramar!

¡Ya lo he comprendido!
Debo buscar otra ciudad,
porque ésta ciudad mujer,
la que llegué a amar,
la de mis sueños,
la de mi paz,
la de ojos vivos,
la de amplia sonrisa,
¡No la pude conquistar!
Es cierto querido amigo, a veces pasa que abordamos la ciudad equivocada, hay ciudades que de belleza superficial estan colmadas, una fachada que después desalienta, otras en cambio no son tan llamativas por fuera pero en su interior son palacios con innumerables tesoros, me gustó tu escrito, es maravilloso, un gran abrazo!
 
Gracias Darkness por dejarme tu grato aroma en estas letras. Lo aprecio mucho y me alegra que te hayan gustado. Un abrazote
 
¡Qué lindo verte en mi espacio Alma Soñadora! Aprecio muchísimo tu presencia y tu detalle. ¡Me alegra tanto que haya sido de tu agrado! Ten un felíz Domingo (Aunque casi se acaba) y un abrazo de mi parte
 
Así es Chrix, coincido contigo en que la verdadera belleza es la interna. Esa es profunda y duradera y tiene el don de hacer felíz a quienes le rodean. Felíz de que hayan sido de tu agrado mis humildes letras. Un abrazo
 
Hola hermano Entrerriano. ¡Qué gusto leer tu comentario! No siempre se puede ganar ¿Verdad? Me alegra mucho tu presencia. Un abrazo amigo
 
Duele sentirse perdedor en la batalla cuando uno daba por hecho que la ganaria. Lo mejor es saber perder y olvidar. Muy hermoso lo ha descrito, transporta su vivida lectura.
 
Gracias mi hermanita Ycnan (al revés, lo descubrí) pero resulta que no perdí la batalla pues, esa ciudad mujer es hoy mi esposa. Algún tiempo después me las ingenié para que me aceptara. Así es la vida ¿Eh? Un abrazo y agradecido por tu presencia.
 
Hola Nancita. !Qué gusto "verte"! Cuando te demoras un poquito en pasar, empiezo a extrañarte. Ja ja. No, en serio agradezco mucho mucho tu comentario y el hecho de que te gusten mis humildes letras. Ten un gran abrazo de mi parte
 
Hermoso poema Nomar, en el amor hay muchas oportunidades y lo ideal seria saber elegirlo bien para ser feliz durante toda una vida. Un saludo.
 
sí tu la ves así, seguro será así, muchos pueden ver tanto y expresarte tan bien, que pareciera que estuviéramos ahí detallados con ella, besos
¡Qué ciudad tan bella!
Su deslumbrante riqueza
parecía sonreírme;
el aroma dulce
de sus vinos,
la alegría de su gente,
su música,
sus bailes nocturnos,
su hospitalidad,
a mis ojos,
parecían recibirme.

Pero, ¡Qué ciudad tan difícil!
En vano preparé
durante mucho tiempo
mis naves para la batalla;
en vano seleccioné
las armas que usaría
y alisté soldados,
que después,
conmigo escaparían.
¡Quién podría creerlo!

En vano icé
mis banderas negras
de pirata malo
y ataqué su puerto
sin piedad,
espada en mano.
Poco importaron
los años vividos
sobre barcos veleros.
De nada sirvieron
mis gritos de ánimo
en la lucha,
ni mi brazo firme
derribando enemigos,
ni emboscadas,
ni estrategias,
¡La suerte estaba echada!

Sus muros
resistieron mis cañones,
sus trincheras,
demasiado seguras
para cruzarlas.
Destruyó sus puentes
para que no me acercara
y hasta sus razones
se tornaron barricadas
tan pesadas y altas
que no pude remover.

¡Qué humillante fracaso!
¡Qué derrota fatal!
¡Tantas veces que soñé
revolcarme entre sus risas,
convertirme en su guardián,
en sus pasos, en sus ojos,
en su aire para respirar!
¡Yo que la amé con locura,
que la escogí como el sitio
para despedir mi flota
y dejar de ser al fin
un pirata de ultramar!

¡Ya lo he comprendido!
Debo buscar otra ciudad,
porque ésta ciudad mujer,
la que llegué a amar,
la de mis sueños,
la de mi paz,
la de ojos vivos,
la de amplia sonrisa,
¡No la pude conquistar!
 
Seguro Paloma. Estoy con usted en eso. Gracias por su "visita" y comentario. Lo aprecio. Mis saludos
 
Gracias Yaneth. Es lindo "verte" por aquí. Y el placer es mío al leer tu comentario. Abrazos
 
Conmovedores versos los que nos compartes poeta, un gusto visitarte.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
¡Qué bueno "verte" preciosa! Gracias por dejar tu agradable comentario. Mi abrazo te dejo
 
Gran poema, amigo, dan ganas de unirse a su tripulación, para luchar por su causa, aún conociendo el destino que aguarda.
Y es que muchas ciudades, como amores, pese a embrigar nuestros sentidos, son imposibles de conquistarlas.
Un cordial saludo.
 
Última edición:
Es cierto amigo,Old Soul, pero no me dí por vencido. Algún tiempo después volví a la carga y hoy esa ciudad es mi esposa. ¡Quién podría imaginarlo eh! Gracias por pasar y un abrazo amigo
 
Última edición:
Magnífico nomar5. Realmente he disfrutado con esta poesía. Felicididades
 
Gracias Babel. Ese es el mejor reconocimiento que alguien pueda conseguir por su trabajo. Muy agradecido por tu comentario y visita. Mi respeto y saludos.
 

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