Amaneciendo
entre las cuerdas de un violín manso
y sediento de música
remarcando grietas
para no perder de vista a mis bemoles.
En cada fragmento
de una vihuela he sonado a música
sin repetir acordes ya recitados.
He amanecido blanca
como si naciera
de las alas de un ángel
inquieto.
Intuyo el roce de abanico
como un suspiro que acerca
y me quedo suspendida resonando
como si fuera una campana pariendo truenos al alba.
entre las cuerdas de un violín manso
y sediento de música
remarcando grietas
para no perder de vista a mis bemoles.
En cada fragmento
de una vihuela he sonado a música
sin repetir acordes ya recitados.
He amanecido blanca
como si naciera
de las alas de un ángel
inquieto.
Intuyo el roce de abanico
como un suspiro que acerca
y me quedo suspendida resonando
como si fuera una campana pariendo truenos al alba.