Amigo

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
Amigo, cuál de nosotros hemos sido
a qué estación del sueño aún
la distancia de su grito
la quietud y a la nostalgia
y su timbre de muro
y las horas que negaron el silencio
su costado de luz sangrante en las aristas
de las fuentes fugitivas y su lucha
desecha sobre el perfume sonoro de caminos
para dejar aún la siempre noche,
lenta noche que el señuelo ahoga
como una raíz de luna en la garganta fría.
 
Amigo, cuál de nosotros hemos sido
a qué estación del sueño aún
la distancia de su grito
la quietud y a la nostalgia
y su timbre de muro
y las horas que negaron el silencio
su costado de luz sangrante en las aristas
de las fuentes fugitivas y su lucha
desecha sobre el perfume sonoro de caminos
para dejar aún la siempre noche,
lenta noche que el señuelo ahoga
como una raíz de luna en la garganta fría.

Bello y emotivo tu poema. La nostalgia brota de tus versos y la sensibilidad que rodea la distancia.

Un abrazo.
 
Amigo, cuál de nosotros hemos sido
a qué estación del sueño aún
la distancia de su grito
la quietud y a la nostalgia
y su timbre de muro
y las horas que negaron el silencio
su costado de luz sangrante en las aristas
de las fuentes fugitivas y su lucha
desecha sobre el perfume sonoro de caminos
para dejar aún la siempre noche,
lenta noche que el señuelo ahoga
como una raíz de luna en la garganta fría.

Apreciado Ricardo José, mi querido amigo y poeta:
Cuánta melancolía se percibe en la riqueza de tu metáfora, se percibe tan vivo el lenguaje, en esa relación profunda entre el adjetivo y el verbo. Me ha gustado tu escrito. Gracias por compartirlo. Recibe un afectuoso saludo y mis mejores deseos.
 
Amigo, cuál de nosotros hemos sido
a qué estación del sueño aún
la distancia de su grito
la quietud y a la nostalgia
y su timbre de muro
y las horas que negaron el silencio
su costado de luz sangrante en las aristas
de las fuentes fugitivas y su lucha
desecha sobre el perfume sonoro de caminos
para dejar aún la siempre noche,
lenta noche que el señuelo ahoga
como una raíz de luna en la garganta fría.
Emotiva obra donde la nostalgia se recuesta en un agasajo de ductilidad.
toda la obra un pincel que va acariciando esos instante de frialdad.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
Amigo, cuál de nosotros hemos sido
a qué estación del sueño aún
la distancia de su grito
la quietud y a la nostalgia
y su timbre de muro
y las horas que negaron el silencio
su costado de luz sangrante en las aristas
de las fuentes fugitivas y su lucha
desecha sobre el perfume sonoro de caminos
para dejar aún la siempre noche,
lenta noche que el señuelo ahoga
como una raíz de luna en la garganta fría.


Aunque fuera primavera y el alba se naciera, hay gritos que todo lo tornan a una obscuridad permanente.
Transmite un hondo pesar...

Felicidades por el poema.

Saludos,

Palmira
 
Amigo, cuál de nosotros hemos sido
a qué estación del sueño aún
la distancia de su grito
la quietud y a la nostalgia
y su timbre de muro
y las horas que negaron el silencio
su costado de luz sangrante en las aristas
de las fuentes fugitivas y su lucha
desecha sobre el perfume sonoro de caminos
para dejar aún la siempre noche,
lenta noche que el señuelo ahoga
como una raíz de luna en la garganta fría.
Me encanto su firma. Saludos.
 

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