jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
aurora me citó en el malecón
eso fue hace una semana
caía la tarde
en el horizonte había una franja de color naranja
otra de color violeta y en mi corazón
una de color sangre
no voy a seguir contigo, me dijo
lo he pensado bien y quiero terminar esto
ok, como tú digas
la abracé y le di un beso
había un par de lágrimas bajo sus ojos
luego se alejó caminando por el malecón
yo me quedé contemplando el mar
ha pasado una semana
tengo dos opciones
suicidarme o volverme loco
si me suicido voy a dejar escrito que me incineren
y que mis cenizas las esparzan en alguna playa
allí me confundiré con la arena
los domingos veré a las chicas en bikini
cuando ellas se tumben a tomar el sol
algo de mí quedará adherido a sus cuerpos
quizás un día venga aurora a mi playa
sentiré sus pies caminar sobre mis restos
ella no sabrá que me lleva metido entre sus dedos
podré acompañarla de regreso a su casa
viviré en su cuarto escondido debajo de la alfombra
o entre la pelusa del tapete del baño
al final me echará de allí alguna escoba
o el tapete se desgastará y lo cambiarán por otro
y nunca volveré a saber nada de aurora
si me vuelvo loco voy a esperar que se haga de noche
luego iré a casa de aurora
entraré en su cuarto por el patio de atrás
la amarraré de pies y manos y la sacaré de allí
la meteré en el maletero del carro
conduciré fuera del pueblo rumbo a las montañas
me detendré en algún descampado
sacaré a aurora del maletero y le arrancaré las bragas
la violaré furiosamente bajo la noche estrellada
para que no grite le golpearé la cabeza con una piedra
abriré una botella de tequila y echaré unos tragos
volveré a violar a mi amada, esta vez sin furia
luego me tenderé a su lado y miraré el cielo
tomaré y fumaré un cigarrillo y sentiré que soy dios
quizá más tarde viole de nuevo a aurora;
en algún mundo lejano perdido entre las estrellas
una criatura alienígena auxiliada por un potente telescopio
me verá llevar a cabo todas estas aberrantes actividades
"qué tipos tan cerdos viven allí abajo en esa puta tierra" pensará
yo estaré de acuerdo con la criatura alienígena
por su propio bien, espero que guarde entonces su telescopio
y que no me vea cuando me ponga a cortar en pedacitos
un poco antes del amanecer
el cuerpo aún con vida de mi preciosa chica