Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Cuando entras en un banco, se diría
que a cada cual de allí debas dinero.
Se palpa en el ambiente el desespero
y brilla por su ausencia la armonía.
Es una conjunción de antipatía,
ponzoña, impertinencia y mal agüero,
que envuelve a los presentes por entero
y acaba hasta causando osteopatía.
La cola es un auténtico hervidero
de gente blasfemando en su agonía.
Reniega en sus adentros el cajero
con gesto de alcachofa revenía.
Mas, ¿quién, sin los mordiscos del banquero,
nos iba a reflotar la economía...???
que a cada cual de allí debas dinero.
Se palpa en el ambiente el desespero
y brilla por su ausencia la armonía.
Es una conjunción de antipatía,
ponzoña, impertinencia y mal agüero,
que envuelve a los presentes por entero
y acaba hasta causando osteopatía.
La cola es un auténtico hervidero
de gente blasfemando en su agonía.
Reniega en sus adentros el cajero
con gesto de alcachofa revenía.
Mas, ¿quién, sin los mordiscos del banquero,
nos iba a reflotar la economía...???