Amor en el río
Junto al solitario río
sonaba el acordeón
de un longevo corazón
a quien no importaba el frío.
Tocaba siempre al ocaso
una radiante balada
y la luna enamorada
acudía sin retraso.
Perdió el hombre su cordura
cuando su mujer murió
diciendo que un día vio
negando ser tal locura
a su difunta bailando
sobre el agua cristalina
cual luna elegante y fina
mientras estaba tocando.
¡Qué bella está la ribera
entre fulgores de plata!
recitaba su cantata
cuando se hallaba a la espera
de su añorada mujer
con su vestido radiante
bailando por el brillante
río hasta el amanecer.
Junto al solitario río
sonaba el acordeón
de un longevo corazón
que se marchó con el frío
dejando su concertina
recostada en el arbusto
donde con ritmo y con gusto
musicaba a Josefina.
Y la leyenda argumenta...
que cada noche de estío
en la ribera del río
con su blanca vestimenta...
descienden de los altares
a dar muestras amorosas
entre claveles y rosas
bailes, sones y cantares.
Luis
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