Amor en primavera

Enrique Quiroz Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
AMOR EN PRIMAVERA



La estrella solitaria suspiraba,
buscando alrededor,… fiel compañía.
El fuego del amor siempre soñaba,
pues, siendo muy ardiente…estaba fría.

La estrella, un tierno amor nunca encontraba,
y a Dios, se lo pedía en poesía.
Entonces Dios, mirando que lloraba,
llamó al guardián del templo de alegría.

Aquel que su existencia consagraba
a Dios, con plenitud, con pleitesía.
Llegó hasta la estrellita que penaba

por culpa del dolor de una falsía.
La estrella, con asombro lo admiraba,
sabiendo que era Dios… quien lo traía.

Y supo que el amor la visitaba,
al ver que entre sus brazos revivía.
Él dijo a la estrellita que la amaba,
la estrella, desterró toda agonía.

La luz de un gran amor se vislumbraba,
la mano del Señor, los bendecía.
Y su alma, en primavera improvisaba,
mil cantos amorosos, cada día.

Feliz, como la brisa jugueteaba.
Feliz, al Dios de amor agradecía.
Y vi como a la tierra iluminaba,

brillando en la dulzura que tenía.
Y cuando, desde el alma ella alababa,
yo amé, como la estrella… sonreía.



AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ

POR FAVOR,
SOLICITO LA APROBACIÓN DE LOS MODERADORES PARA ESTE POEMA,
MIL GRACIAS POR ADELANTADO..




 
Precioso y perfecto tu poema, que no sabría encuadrar en ningún tipo estrófico convencional. Podría denominarse "Serventesios a dos rimas", porque realmente es la estructura que parece tener. La separación que haces de los versos corresponderían a dos sonetos, pero tampoco su estructura me parece la normal para esta clase de composiciones. Sea cual fuere el sentido que hayas querido darle, debo admitir que el contenido es muy bonito, por lo que te felicito.

Un abrazo.

José Luis
 
AMOR EN PRIMAVERA



La estrella solitaria suspiraba,
buscando alrededor,… fiel compañía.
El fuego del amor siempre soñaba,
pues, siendo muy ardiente…estaba fría.

La estrella, un tierno amor nunca encontraba,
y a Dios, se lo pedía en poesía.
Entonces Dios, mirando que lloraba,
llamó al guardián del templo de alegría.

Aquel que su existencia consagraba
a Dios, con plenitud, con pleitesía.
Llegó hasta la estrellita que penaba

por culpa del dolor de una falsía.
La estrella, con asombro lo admiraba,
sabiendo que era Dios… quien lo traía.

Y supo que el amor la visitaba,
al ver que entre sus brazos revivía.
Él dijo a la estrellita que la amaba,
la estrella, desterró toda agonía.

La luz de un gran amor se vislumbraba,
la mano del Señor, los bendecía.
Y su alma, en primavera improvisaba,
mil cantos amorosos, cada día.

Feliz, como la brisa jugueteaba.
Feliz, al Dios de amor agradecía.
Y vi como a la tierra iluminaba,

brillando en la dulzura que tenía.
Y cuando, desde el alma ella alababa,
yo amé, como la estrella… sonreía.



AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ

POR FAVOR,
SOLICITO LA APROBACIÓN DE LOS MODERADORES PARA ESTE POEMA,
MIL GRACIAS POR ADELANTADO..




Excelente trabajo, estimado Enrique, tiene mi APTO,
como dos sonetos,
de rima contínua,
Un saludo cordial,
edelabarra
 
Excelente tu entusástica oda al amor primaveral en estos versos enmarcados en forma de dos sonetos de rima alternada y contínua.
Coraznsaltarn.gif
 

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