selenschek manfred
Hijo de la Luna
Desnúdate, ahora que estoy desorientado,
ahora que soy de tu castillo
minarete inclinado a las estrellas.
Ven, remolino febril polvo de cuarzo,
espiral, lentejuelas y arrebato,
hazme sentir como inmigrante
con la obsesión de vivir lo insospechado,
tú escondida, yo buscando.
Mírame así como tú miras
con tus ojos de brasa en la penumbra,
que tengo la esperanza casi muerta
y en tu patria la certeza de encontrarte,
casi a oscuras y expropiado.
Comencemos sobre tu arena blanca un rito
vierte ya tus prendas rojas a la orilla,
que quiero sentir la maravilla
en la que habré de huir, de vena en vena.
ahora que soy de tu castillo
minarete inclinado a las estrellas.
Ven, remolino febril polvo de cuarzo,
espiral, lentejuelas y arrebato,
hazme sentir como inmigrante
con la obsesión de vivir lo insospechado,
tú escondida, yo buscando.
Mírame así como tú miras
con tus ojos de brasa en la penumbra,
que tengo la esperanza casi muerta
y en tu patria la certeza de encontrarte,
casi a oscuras y expropiado.
Comencemos sobre tu arena blanca un rito
vierte ya tus prendas rojas a la orilla,
que quiero sentir la maravilla
en la que habré de huir, de vena en vena.
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