Camy
Camelia Miranda
Un lucero te presta su luz,
y en tus manos: un cántaro,
que cargas con tus pies descalzos
y la llanura silente
acompaña tu canto.
Un turpial con su trinar
y el verde de la pradera,
adornan tu camino.
Sin bandera, sin estío.
Allá vas con tu ánfora
de crinejas artesanas,
no la llevas con lamento,
porque es pura esperanza.
Leguas sin tu lengua,
brisa sin tu oído,
ni un temblor te detiene,
pues la aurora está contigo.
Bocas áridas te esperan,
un tesoro en estación seca.
¡Ay paisano!
apresúrate,
que no hay agua en las venas
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