PatrizziaMoraty
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vestida con las hojas que el otoño le robó al árbol del amor y aquellas lágrimas que suplicaban porque ese adiós definitivo no se pronunciara.
La mirada en el ayer, en la sonrisa, en el café que me llevabas después de horas de trabajo...
Un beso en la mejilla y espontáneamente uno de piquito en la boca.
Añoranza y resignación, además de mi sentir y estos versos que son mudos, ante tu sordera eterna, que son invisibles para tu ceguera permanente.
Añoro ¡sí!, tus besos y tu risa estrepitosa, añoro esa caricia escurridiza cuando estábamos en alguna reunión familiar.
Añoro todo lo que fui contigo y la persona que fingías ser conmigo. ¿Y qué es el ser humano sin sentir nostalgia por el ayer? Un títere más en manos del titiritero DESTINO. Esta añoranza fortalece pero duele.
La mirada en el ayer, en la sonrisa, en el café que me llevabas después de horas de trabajo...
Un beso en la mejilla y espontáneamente uno de piquito en la boca.
Añoranza y resignación, además de mi sentir y estos versos que son mudos, ante tu sordera eterna, que son invisibles para tu ceguera permanente.
Añoro ¡sí!, tus besos y tu risa estrepitosa, añoro esa caricia escurridiza cuando estábamos en alguna reunión familiar.
Añoro todo lo que fui contigo y la persona que fingías ser conmigo. ¿Y qué es el ser humano sin sentir nostalgia por el ayer? Un títere más en manos del titiritero DESTINO. Esta añoranza fortalece pero duele.
Última edición:
