Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Que mi estilo divino,
dicen vino.
Que mi planta se mueve
cuando hace viento y cuando llueve.
Que dios no existe, que eso no nos atañe,
están jugando a un juego que quizá les engañe.
Que mi apostura apóstata.
Que su cáncer de próstata.
Que no creen lo que escribo.
Que si soy un veleta.
Que si soy aleatorio.
Que soy repetitivo.
Que si no tengo meta.
Que si premonitorio.
Da igual, quieren jaleo.
Me centro en lo que leo.
Que si no hay profecía.
Yo tengo una teoría.
O dos, o diez, o veintiocho.
No toques ese chocho.
Te puede destruir.
Yo te puedo instruir.
No mames esa polla,
o te saldrá una ampolla.
Que si el príncipe azul.
Que si no hay dinero.
Vaya ful de Estambul.
Dios, Jesucristo, el Papa.
Se pegarán a ti como una lapa.
Yo no compito, solo llego el primero.
Y cuando hablo de Mí…
No me refiero a ti.
Si me hacen la puñeta,
entierro sus demonios en aquella cuneta.
Realidad virtual, es todo un clásico.
Esto no es igual, ni terrenal, ni básico.
Si me quedo sin Creación,
yo reinvento el guión.
Que si no sabe lo que quiere.
dicen los intérpretes, los señores vestidos por la seda del hombre.
Dios no es una marca, sino un nombre.
Un trastorno obsesivo compulsivo.
No me toques los huevos.
La cuestión es que sigo vivo.
Parecéis nuevos.
También hay quien me mira como si hubiera visto otro fantasma.
Yo trasciendo a la luz.
Hay quien piensa o quien plasma.
Pero nadie que plasme lo que piensa.
Necesitan un guía, o salir por la prensa.
Yo prefiero la red.
Serendipias, sentencias, opiniones.
Hay quien calma la sed.
También hay quien se queda sin opciones.
Cómo explicar a veces ciertas cosas.
Les comprendo, pero no lo comparto.
Lloren por los rincones.
Sus penas son odiosas.
También hay quien se esconde. A mí me tienen harto.
Y viceversa.
La vida no es diversa.
Tampoco divertida.
Repudio muchas veces lo que soy.
Y todo es por su culpa sin disculpa.
Estudio y clavo el codo.
Porque no llevo un chip en el cerebro.
Yo celebro y celebro.
Esa misa en mi honor no merece que pasen el cepillo.
Ni a ti te sienta bien el amarillo.
dicen vino.
Que mi planta se mueve
cuando hace viento y cuando llueve.
Que dios no existe, que eso no nos atañe,
están jugando a un juego que quizá les engañe.
Que mi apostura apóstata.
Que su cáncer de próstata.
Que no creen lo que escribo.
Que si soy un veleta.
Que si soy aleatorio.
Que soy repetitivo.
Que si no tengo meta.
Que si premonitorio.
Da igual, quieren jaleo.
Me centro en lo que leo.
Que si no hay profecía.
Yo tengo una teoría.
O dos, o diez, o veintiocho.
No toques ese chocho.
Te puede destruir.
Yo te puedo instruir.
No mames esa polla,
o te saldrá una ampolla.
Que si el príncipe azul.
Que si no hay dinero.
Vaya ful de Estambul.
Dios, Jesucristo, el Papa.
Se pegarán a ti como una lapa.
Yo no compito, solo llego el primero.
Y cuando hablo de Mí…
No me refiero a ti.
Si me hacen la puñeta,
entierro sus demonios en aquella cuneta.
Realidad virtual, es todo un clásico.
Esto no es igual, ni terrenal, ni básico.
Si me quedo sin Creación,
yo reinvento el guión.
Que si no sabe lo que quiere.
dicen los intérpretes, los señores vestidos por la seda del hombre.
Dios no es una marca, sino un nombre.
Un trastorno obsesivo compulsivo.
No me toques los huevos.
La cuestión es que sigo vivo.
Parecéis nuevos.
También hay quien me mira como si hubiera visto otro fantasma.
Yo trasciendo a la luz.
Hay quien piensa o quien plasma.
Pero nadie que plasme lo que piensa.
Necesitan un guía, o salir por la prensa.
Yo prefiero la red.
Serendipias, sentencias, opiniones.
Hay quien calma la sed.
También hay quien se queda sin opciones.
Cómo explicar a veces ciertas cosas.
Les comprendo, pero no lo comparto.
Lloren por los rincones.
Sus penas son odiosas.
También hay quien se esconde. A mí me tienen harto.
Y viceversa.
La vida no es diversa.
Tampoco divertida.
Repudio muchas veces lo que soy.
Y todo es por su culpa sin disculpa.
Estudio y clavo el codo.
Porque no llevo un chip en el cerebro.
Yo celebro y celebro.
Esa misa en mi honor no merece que pasen el cepillo.
Ni a ti te sienta bien el amarillo.