ANSIEDAD
Era la madrugada circular
en la que nacían y se estrellaban
todos los sueños.
Dársena apartada que se deslíe en las brumas
de ningún recuerdo,
como llovizna de mariposas.
Trágico despertar
sobre un caballo de hierro
errante sobre Gólgotas
y redobles de tambor.
Bebo el sol de un solo trago
y ahuyento de mis cabellos
los últimos cuervos amigos.
Solo estoy entre la niebla
y las luminiscencias horizontales
del arco iris yacente.
El temblor de una caricia me estremece
mientras trato de buscar
bajo mis piernas huídas
esa fálica corriente del amor o de la ira.
Bajan navíos que transportan
desde las nubes preñadas de negruras
tripulaciones de ángeles con las alas rotas
y los diarios con las últimas noticias,
falanges de serafines, tronos y potestades,
guarnecidos de vítreas corazas
como espejos o blasfemias.
Bebo y olvido, viejo tango de arrabal,
el bandoneón canta arreboles
en la sangre primeriza
y suscita brillos desalados
en las blancas plumas de los ángeles.
¿Quien de entre vosotros
ha olvidado los rencores?
¿Quien olvidó el color del llanto
en esta madrugada eterna?
Habitan nuestras pupilas
eléctricas meretrices que hacen restallar sus risas
como viejos canes hirsutos.
Antígona nos reclama
enterrar los hermanos muertos
junto a las tormentas horrísonas
que impiden nuestro soñar con flores.
Desfilen los viejos bardos
con sus caracolas rugientes.
Canten la paz como los ciegos
ante los altares de iconos desportillados.
Ilust.: “Jacob lucha contra el ángel”. Louis Leloir. Musée Roger-Quilliot.
Era la madrugada circular
en la que nacían y se estrellaban
todos los sueños.
Dársena apartada que se deslíe en las brumas
de ningún recuerdo,
como llovizna de mariposas.
Trágico despertar
sobre un caballo de hierro
errante sobre Gólgotas
y redobles de tambor.
Bebo el sol de un solo trago
y ahuyento de mis cabellos
los últimos cuervos amigos.
Solo estoy entre la niebla
y las luminiscencias horizontales
del arco iris yacente.
El temblor de una caricia me estremece
mientras trato de buscar
bajo mis piernas huídas
esa fálica corriente del amor o de la ira.
Bajan navíos que transportan
desde las nubes preñadas de negruras
tripulaciones de ángeles con las alas rotas
y los diarios con las últimas noticias,
falanges de serafines, tronos y potestades,
guarnecidos de vítreas corazas
como espejos o blasfemias.
Bebo y olvido, viejo tango de arrabal,
el bandoneón canta arreboles
en la sangre primeriza
y suscita brillos desalados
en las blancas plumas de los ángeles.
¿Quien de entre vosotros
ha olvidado los rencores?
¿Quien olvidó el color del llanto
en esta madrugada eterna?
Habitan nuestras pupilas
eléctricas meretrices que hacen restallar sus risas
como viejos canes hirsutos.
Antígona nos reclama
enterrar los hermanos muertos
junto a las tormentas horrísonas
que impiden nuestro soñar con flores.
Desfilen los viejos bardos
con sus caracolas rugientes.
Canten la paz como los ciegos
ante los altares de iconos desportillados.
Ilust.: “Jacob lucha contra el ángel”. Louis Leloir. Musée Roger-Quilliot.