iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces olvido mi naturaleza antropófaga
y me pongo la piel de gente.
Me subo al camión, saludo de buenos días,
observo las maneras de la civilidad
y me porto decente.
Un día amanezco envuelta y con alma
y me da pena comer la carne del prójimo,
defecar en la calle, olisquear la entrepierna
del vecino.
Un día de repente pienso y siento
cuando llevo siete vidas sin hacerlo,
y las costumbres caníbales son luego
un pecado condenado con todas las desgracias.
De repente soy una bestia en cautiverio, domesticada,
soportable para tener en casa.
Un día me han dado la carga de tener espíritu
y conciencia, de respetar lo que es
bueno y malo, cuando yo crecí de hierba,
cuando fui un hueso mal roído después
de la última cena.
Y se me olvida la esencia reptil con una sopa caliente,
una cama caliente y una bebida helada
Se olvida que llevo muchos infiernos
buscando un demonio que me recuerde
el porqué de que siga condenada.
y me pongo la piel de gente.
Me subo al camión, saludo de buenos días,
observo las maneras de la civilidad
y me porto decente.
Un día amanezco envuelta y con alma
y me da pena comer la carne del prójimo,
defecar en la calle, olisquear la entrepierna
del vecino.
Un día de repente pienso y siento
cuando llevo siete vidas sin hacerlo,
y las costumbres caníbales son luego
un pecado condenado con todas las desgracias.
De repente soy una bestia en cautiverio, domesticada,
soportable para tener en casa.
Un día me han dado la carga de tener espíritu
y conciencia, de respetar lo que es
bueno y malo, cuando yo crecí de hierba,
cuando fui un hueso mal roído después
de la última cena.
Y se me olvida la esencia reptil con una sopa caliente,
una cama caliente y una bebida helada
Se olvida que llevo muchos infiernos
buscando un demonio que me recuerde
el porqué de que siga condenada.