Antropofagia

iadra

Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces olvido mi naturaleza antropófaga
y me pongo la piel de gente.
Me subo al camión, saludo de buenos días,
observo las maneras de la civilidad
y me porto decente.
Un día amanezco envuelta y con alma
y me da pena comer la carne del prójimo,
defecar en la calle, olisquear la entrepierna
del vecino.
Un día de repente pienso y siento
cuando llevo siete vidas sin hacerlo,
y las costumbres caníbales son luego
un pecado condenado con todas las desgracias.
De repente soy una bestia en cautiverio, domesticada,
soportable para tener en casa.
Un día me han dado la carga de tener espíritu
y conciencia, de respetar lo que es
bueno y malo, cuando yo crecí de hierba,
cuando fui un hueso mal roído después
de la última cena.
Y se me olvida la esencia reptil con una sopa caliente,
una cama caliente y una bebida helada
Se olvida que llevo muchos infiernos
buscando un demonio que me recuerde
el porqué de que siga condenada.
 
A veces olvido mi naturaleza antropófaga
y me pongo la piel de gente.
Me subo al camión, saludo de buenos días,
observo las maneras de la civilidad
y me porto decente.
Un día amanezco envuelta y con alma
y me da pena comer la carne del prójimo,
defecar en la calle, olisquear la entrepierna
del vecino.
Un día de repente pienso y siento
cuando llevo siete vidas sin hacerlo,
y las costumbres caníbales son luego
un pecado condenado con todas las desgracias.
De repente soy una bestia en cautiverio, domesticada,
soportable para tener en casa.
Un día me han dado la carga de tener espíritu
y conciencia, de respetar lo que es
bueno y malo, cuando yo crecí de hierba,
cuando fui un hueso mal roído después
de la última cena.
Y se me olvida la esencia reptil con una sopa caliente,
una cama caliente y una bebida helada
Se olvida que llevo muchos infiernos
buscando un demonio que me recuerde
el porqué de que siga condenada.



Las fieras necesitan algunas caricias en el cuello, lomo y panza
para quedar completamente sumisas... Y un par de barrotes
de jaula para mostrar los colmillos...

Nuestras necesidades son nuestra cárcel, y nuestra cárcel
está hecha con barrotes de pasiones frustradas.


Saludos!
 
Las fieras necesitan algunas caricias en el cuello, lomo y panza
para quedar completamente sumisas... Y un par de barrotes
de jaula para mostrar los colmillos...

Nuestras necesidades son nuestra cárcel, y nuestra cárcel
está hecha con barrotes de pasiones frustradas.


Saludos!

Así es, domar a la fiera es más fácil con los buenos tratos, con la buena comida y las caricias. Hace falta a veces un poco de mala vida para volver a ser quien éramos.
Me ha encantado tenerte por acá, un beso!
 
Buena poesía nos brinda nuestra secretaría mexicana, bonitos dibujos del yantar de nuestros pensamientos antropófagos,
felicidades y muchas gracias por compartir.
Jesús

Hermano, gracias por pasar y leer estas líneas, y dejar tus impresiones. Un beso
 
Es un gran poema el que has dejado novicia propio de gran hacer. Espero que salgas pronto a comerte algo, ya después de la disciplina que te aplicamos estás casi en disposición.

elPerro
 
La Corporación;5164223 dijo:
Es un gran poema el que has dejado novicia propio de gran hacer. Espero que salgas pronto a comerte algo, ya después de la disciplina que te aplicamos estás casi en disposición.

elPerro

Ando casi en camino de la iluminación cartesiana del séptimo infierno, en espera de la obra final que me revele las puertas de todo lo desconocido. Estamos en contaco
 
Genial mi troglodita cochina, real y fiel a los recuerdos antrofagàsticos, me ha gustado muy original... no te miro tanto, porque enloquezco por esa postura y los zapatos rojos, un beso en la parte mas saliente ya que no veo tu cabeza. Afro-Toasa.
 
Última edición:
Brillantísimo ejercicio de sinceridad, querido Efraín. Da gusto leerte. Luis
 
A veces olvido mi naturaleza antropófaga
y me pongo la piel de gente.
Me subo al camión, saludo de buenos días,
observo las maneras de la civilidad
y me porto decente.
Un día amanezco envuelta y con alma
y me da pena comer la carne del prójimo,
defecar en la calle, olisquear la entrepierna
del vecino.
Un día de repente pienso y siento
cuando llevo siete vidas sin hacerlo,
y las costumbres caníbales son luego
un pecado condenado con todas las desgracias.
De repente soy una bestia en cautiverio, domesticada,
soportable para tener en casa.
Un día me han dado la carga de tener espíritu
y conciencia, de respetar lo que es
bueno y malo, cuando yo crecí de hierba,
cuando fui un hueso mal roído después
de la última cena.
Y se me olvida la esencia reptil con una sopa caliente,
una cama caliente y una bebida helada
Se olvida que llevo muchos infiernos
buscando un demonio que me recuerde
el porqué de que siga condenada.
Estuve un rato de paseo por este foro y me encontré con tus letras.
Hace mucho que no publicas nada y se te echa de menos...
Un abrazo
 

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