Nat Guttlein
さん
Siempre me gustó mi cama,
el placer de soñar sobre la almohada,
la rapidez con que me lleva hacia otro mundo,
perderme en su sendero de curvas,
sentirme pequeña al cerrar los ojos.
Volar de a pie a la oscuridad,
saber que a mis gritos ahogados nadie los puede escuchar,
a mis lágrimas fácilmente las puedo secar,
hablando de lágrimas,
¿Saben lo útiles que son las sábanas para absorber penas?
Aquellas que se te juntan en las cosas nasales y caen en forma de gotas.
No es un privilegio de muchos,
ni consuelo de tantos otros,
pero me gusta mi cama,
y me gusta todo lo que en ella es fácil esconder.
el placer de soñar sobre la almohada,
la rapidez con que me lleva hacia otro mundo,
perderme en su sendero de curvas,
sentirme pequeña al cerrar los ojos.
Volar de a pie a la oscuridad,
saber que a mis gritos ahogados nadie los puede escuchar,
a mis lágrimas fácilmente las puedo secar,
hablando de lágrimas,
¿Saben lo útiles que son las sábanas para absorber penas?
Aquellas que se te juntan en las cosas nasales y caen en forma de gotas.
No es un privilegio de muchos,
ni consuelo de tantos otros,
pero me gusta mi cama,
y me gusta todo lo que en ella es fácil esconder.