Céu de Buarque
Poeta adicto al portal
Me gusta el sol cuando se desploma
como pomo aplastado por un pintor distraído,
explota desde el suelo y tiñe esas nubes
que hoy te traen a mí.
Me gusta cuando cede su espacio a la luna.
Tanto..., como dejar que la noche
cubra lentamente mis ojos,
y emprendan sus ineludibles viajes.
Por atravesar el mar,
se prendan a unas plumas doradas,
en una travesía torpe e interrumpida.
Decidida a encontrarte,
cambié plumas por alas más delicadas.
Sabes?, pude acercarme, y poco falto
para alcanzar tu cama;
para zambullirme en tus sueños,
casi nada.
Si por acaso vieras
dos luciérnagas perdidas
que, a plena luz del día, te miran…
¡No las ahuyentes!,
fue la única manera de estar cerca,
y me sintieras
apenas titilar.
como pomo aplastado por un pintor distraído,
explota desde el suelo y tiñe esas nubes
que hoy te traen a mí.
Me gusta cuando cede su espacio a la luna.
Tanto..., como dejar que la noche
cubra lentamente mis ojos,
y emprendan sus ineludibles viajes.
Por atravesar el mar,
se prendan a unas plumas doradas,
en una travesía torpe e interrumpida.
Decidida a encontrarte,
cambié plumas por alas más delicadas.
Sabes?, pude acercarme, y poco falto
para alcanzar tu cama;
para zambullirme en tus sueños,
casi nada.
Si por acaso vieras
dos luciérnagas perdidas
que, a plena luz del día, te miran…
¡No las ahuyentes!,
fue la única manera de estar cerca,
y me sintieras
apenas titilar.
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