Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Cuán tenaz te vuelves en la cama!
Qué zalamero y ansioso lebrel
recorriendo jadeante mi piel
mientras araño tu espalda.
Como una gata encelada
en curiosa combinación de fauna
que lejos de separar, nos aúna
lamo el almizcle que derrama
el ariete que a mis puertas
en febril acometida arremete,
y exhorto y arengo a mis huestes
para que redoblen las defensas.
Pícara te desato la cintura.
Tú desabrochas mi aliento
con estilete de rojo acero.
Salta dinamitada la botonadura
y rindiendo en tu torre las armas
ya sólo seré voz que maúlla
cuando el cáliz fundido de la luna
atraviese en tibio cauce mis entrañas.
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