Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ardiente el cielo me habita
si azul me vuelvo celaje
andando por el paisaje
que me halaga y me recita.
Si mi letra necesita
doy al verso partitura
que al albor de calentura
pone mi fiebre a su estilo
y el alma se eleva en vilo
con más luces y escritura.
Ardiente vivo callado
cuando me grita el silencio;
con ello me diferencio
del charlatán deslenguado.
Sólo canto en lo versado
por ver mi naturaleza
esgrimiendo con presteza
rima, fonemas y flores,
alivios y resquemores,
trazo duro y sutileza.
Ardiente sueño mi luna
-besada un millón de veces-
que mantenida en sus treces
se da mejor que ninguna.
Al soñarla mi fortuna
se hace grande y duradera
ya que amarla me libera
de todas mis tempestades
pintando con claridades
la oscuridad que pariera.
Ardiente doy mi secreto
a quien paciente me mira
desmembrando la mentira
a golpes de mi alfabeto.
Me construyo y me maqueto,
me fustigo y me arrebato
entre listo y mentecato,
caduco como ninguno,
a veces son oportuno
y en otras me disparato.
si azul me vuelvo celaje
andando por el paisaje
que me halaga y me recita.
Si mi letra necesita
doy al verso partitura
que al albor de calentura
pone mi fiebre a su estilo
y el alma se eleva en vilo
con más luces y escritura.
Ardiente vivo callado
cuando me grita el silencio;
con ello me diferencio
del charlatán deslenguado.
Sólo canto en lo versado
por ver mi naturaleza
esgrimiendo con presteza
rima, fonemas y flores,
alivios y resquemores,
trazo duro y sutileza.
Ardiente sueño mi luna
-besada un millón de veces-
que mantenida en sus treces
se da mejor que ninguna.
Al soñarla mi fortuna
se hace grande y duradera
ya que amarla me libera
de todas mis tempestades
pintando con claridades
la oscuridad que pariera.
Ardiente doy mi secreto
a quien paciente me mira
desmembrando la mentira
a golpes de mi alfabeto.
Me construyo y me maqueto,
me fustigo y me arrebato
entre listo y mentecato,
caduco como ninguno,
a veces son oportuno
y en otras me disparato.
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