Arena en el olvido...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Escribo y en la superficie de mis alas
se extiende un hálito desnudo de recuerdos,
en la oligarquía de las sombras
un color de espumas y desiertos
enriquece la plétora de besos
y entiendo que la brisa espesa
se condensa en fila, con palabras.
Todas ellas encumbradas
en un caos de soplos agitados
donde la ideología se embellece con las frases
de todas las miradas.
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta
teñida de nomenclaturas arcaicas,
que insisten en regresar a las sorpresas
y a los sueños de la infancia,
donde un niño deliciosamente solo
se acuna en los brazos de la tierra.
Se ha desterrado aquella etapa,
los recuerdos se convierten en migajas,
las caricias son arena en el olvido,
y la lluvia destiñe el corazón de la mañana.
Yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado.
 
Última edición:
Gracias, amiga, infinitas gracias por escribir, te dije que nos hacía falta.

"yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado."
Que todo regrese a su lugar preciso, que nada haga daño.
Abrabesos en tu alma bella.
 
Última edición:
Escribo y en la superficie de mis alas
se extiende un hálito desnudo de recuerdos,
en la oligarquía de las sombras
un color de espumas y desiertos
enriquece la plétora de besos
y entiendo que la brisa espesa
se condensa en fila, con palabras.
Todas ellas encumbradas
en un caos de soplos agitados
donde la ideología se embellece con las frases
de todas las miradas.
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta
teñida de nomenclaturas arcaicas,
que insisten en regresar a las sorpresas
y a los sueños de la infancia,
donde un niño deliciosamente solo
se acuna en los brazos de la tierra.
Se ha desterrado aquella etapa,
los recuerdos se convierten en migajas,
las caricias son arena en el olvido,
y la lluvia destiñe el corazón de la mañana.
Yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado.
Un recorrido interior que te permite ver en perspectiva tu experiencia y tu fábrica de sueños. Un beso, ludmila.
 
Gracias, amiga, infinitas gracias por escribir, te dije que nos hacía falta.

"yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado."
Que todo regrese a su lugar preciso, que nada haga daño.
Abrabesos en tu alma bella.
Gracias a ti, amiga, una abrazo gigante.....
 
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta...


Bella creacion poetisa, las musas siempre están de su lado y hay creatividad en su estro para rato.

Un deleite pasar por sus versos
 
Escribo y en la superficie de mis alas
se extiende un hálito desnudo de recuerdos,
en la oligarquía de las sombras
un color de espumas y desiertos
enriquece la plétora de besos
y entiendo que la brisa espesa
se condensa en fila, con palabras.
Todas ellas encumbradas
en un caos de soplos agitados
donde la ideología se embellece con las frases
de todas las miradas.
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta
teñida de nomenclaturas arcaicas,
que insisten en regresar a las sorpresas
y a los sueños de la infancia,
donde un niño deliciosamente solo
se acuna en los brazos de la tierra.
Se ha desterrado aquella etapa,
los recuerdos se convierten en migajas,
las caricias son arena en el olvido,
y la lluvia destiñe el corazón de la mañana.
Yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado.

Un recorrido en tu vuelta. En los granos tan finitamente infinitos que retratan la voz de la nostalgia.
Excelente querida Ludmila!!
Emociona leerte después de tanto tiempo
Mi abrazo y admiración
Camelia
 
Escribo y en la superficie de mis alas
se extiende un hálito desnudo de recuerdos,
en la oligarquía de las sombras
un color de espumas y desiertos
enriquece la plétora de besos
y entiendo que la brisa espesa
se condensa en fila, con palabras.
Todas ellas encumbradas
en un caos de soplos agitados
donde la ideología se embellece con las frases
de todas las miradas.
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta
teñida de nomenclaturas arcaicas,
que insisten en regresar a las sorpresas
y a los sueños de la infancia,
donde un niño deliciosamente solo
se acuna en los brazos de la tierra.
Se ha desterrado aquella etapa,
los recuerdos se convierten en migajas,
las caricias son arena en el olvido,
y la lluvia destiñe el corazón de la mañana.
Yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado.

Sentimientos y devociones se desgarran en cada bocanada que profitas, más aún, en el agraviado estado
de tu alma.
Un placer leerte.
Rodrigo del Río
 
Escribo y en la superficie de mis alas
se extiende un hálito desnudo de recuerdos,
en la oligarquía de las sombras
un color de espumas y desiertos
enriquece la plétora de besos
y entiendo que la brisa espesa
se condensa en fila, con palabras.
Todas ellas encumbradas
en un caos de soplos agitados
donde la ideología se embellece con las frases
de todas las miradas.
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta
teñida de nomenclaturas arcaicas,
que insisten en regresar a las sorpresas
y a los sueños de la infancia,
donde un niño deliciosamente solo
se acuna en los brazos de la tierra.
Se ha desterrado aquella etapa,
los recuerdos se convierten en migajas,
las caricias son arena en el olvido,
y la lluvia destiñe el corazón de la mañana.
Yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado.
Siempre esta presente ese viaje mistico para que asiste a las formas
fisicas y al corazon dolorido entre todo lo perdido. es como una
llamada a la novel vida para que el pasado quede deslumbrado
por las esencias presentes. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Es un poema difícil en su comienzo por la abundancia de imágenes muy personales y difíciles de descifrar para quien no te conoce, pero con diáfanas referencias a la infancia que todos podemos compartir. Me gustaría que la mansedumbre de las cosas pudiera hacerse extensible a las personas.
 
Es un poema difícil en su comienzo por la abundancia de imágenes muy personales y difíciles de descifrar para quien no te conoce, pero con diáfanas referencias a la infancia que todos podemos compartir. Me gustaría que la mansedumbre de las cosas pudiera hacerse extensible a las personas.
Gracias poeta por tu lectura y comentario, mis saludos.
 
Escribo y en la superficie de mis alas
se extiende un hálito desnudo de recuerdos,
en la oligarquía de las sombras
un color de espumas y desiertos
enriquece la plétora de besos
y entiendo que la brisa espesa
se condensa en fila, con palabras.
Todas ellas encumbradas
en un caos de soplos agitados
donde la ideología se embellece con las frases
de todas las miradas.
Suplico a las musas que me inspiren
la dolencia, la tristeza y la esperanza,
anidadas en la secreta mansedumbre
de las cosas, donde la ternura se agiganta
teñida de nomenclaturas arcaicas,
que insisten en regresar a las sorpresas
y a los sueños de la infancia,
donde un niño deliciosamente solo
se acuna en los brazos de la tierra.
Se ha desterrado aquella etapa,
los recuerdos se convierten en migajas,
las caricias son arena en el olvido,
y la lluvia destiñe el corazón de la mañana.
Yo he vuelto allí en un viaje místico
he sentido el corazón desvencijado,
mi garganta aullaba como un lobo herido
y la sensación de un dolor profundo y despoblado,
como un mar de leones enjaulados
por todo lo perdido y por todo lo soñado.
Ese remate venía con punta, filo y velocidad; y dio en un lugar donde por casualidad estaba yo, aunque la casualidad no existe.
Agradezco esta belleza y te mando un abrazo empático, cálido.

P.
 

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