Manuel Meneses Jimenez
Poeta recién llegado

Tantos años, tantos como tantos no son nada, pero treinta y dos años sí que dan para tanto. Cuando la Guerra de las Malvinas yo estaba de paso en Barcelona y recuerdo aquella tarde en que todas las cadenas de la TVE daban la noticia de un barco de guerra inglés que había sido cañoneado por la aviación argentina, ¿o desde tierra? – y creo que hundido con las consecuentes pérdidas humanas -; recuerdo la expresión de rabia e indignación de muchos ingleses que en las terrazas de los bares, era pleno verano, expresaban mientras emborrachaban con cervezas sus iras y todos sus odios. Normal. Normal porque esa es una de las facetas de todas las guerras: enseñar a odiar antes que a saber porqué odiar. Después vinieron tantas y tantas cosas a niveles de los distintos gobiernos que de saberse en aquellos momentos puede que aquella guerra -cruel como todas -,quizás la hubieran tenido que haber hecho ellos los políticos –solos - porque la sociedad dudo de que la siguiera secundando.Entrar en detalles es largo y si bien no es lo mejor olvidar (para ) éste de ahora no es el caso.
Loque sí es el caso es un tema que he leído reciente acerca de lasdeclaraciones de un “extranjero” que hasta el país argentino seacercó para hablar de literatura, de libros y de escrituras deúltimas generaciones y de lo cual, éste que les escribe, se quedócon algunas cosas. Dijo el personaje, después de unos brindis (alsol me supongo) que si “Argentina no existiera habría queinventarla”, frase ésta más que gastada pero que parece que aúnaporta efectos. Y lo dijo sorprendido él por el auge de las letrasen la nueva literatura argentina y la calidad de sus escritores. Comono podía ser de otra manera, y por aquello del ego – como siempredigo – a los allí presentes no les quedó más que agradecer talespalabras aunque fuera por cumplir.
Unoque a veces es observador hasta el absurdo pensó, después de leeresto, que precisamente porque la Argentina existe – y existe talcomo la vemos o nos la hacen ver, caótica en unos extremos e inmensaen otros -, la Historia de ese país se reescribe, se reinventa y serehace a cada instante y quienes lo hacen son gente que se mueven,que están vivas y que no son nada conformen con lo que les dan,ofrecen e imponen. Y aquí ya entro en el campo a donde queríallegar: en Argentina se está dando el auge de una nueva-vieja formade hacer literatura, de escribir y de denunciar que es lo que hace yha hecho que ese país haya sobrellevado con dignidad aquello queocurrió y que nunca debió suceder, me refiero, claro, a lo de lasMalvinas.
Unode estos jóvenes escritores que se ha tomado muy en serio elintentar, yo no digo que cambiar, sino de hacer no olvidar la manerade ser y de pensar de una sociedad aplastada y sometida por losdesafueros de sus políticos y otras castas ya fueran éstosmilitares o no, es Leopoldo Brizuela el cual ha trabajado, en sunovela “Una misma noche”, (historia naturalmente situada en eltiempo de la dictadura, de aquella dictadura que provocó aquellaguerra) sobre el dolor de una sociedad representado en un individuoen un cierto medio social donde las claves de ese mismo dolor entrañala manera de liberarse por medio del arte o de la política.
Aúnhoy, y pese a los cambios que siempre el tiempo ofrece, cambiospolíticos o sociales, Argentina arrastra esa “memoria” de lacual cuesta alejarse no porque lo desee, y no lo consiga, sinoporque, como he dicho, afortunadamente es un Pueblo con gente,escritores, artistas y otros, que no están dispuestos a que lamemoria muera y descanse no en Paz, como debiera, sino en el olvidocomo es que ocurre en otro país, lejano, que así lo prefiere; ydigo que me refiero a España donde se criminaliza y se condena ajueces que luchan por destapar y denunciar crímenes y criminales aúnpendientes de ser juzgados,
Hoy,en Argentina, la historia de ese ayer aún pendiente del todo dedenunciar pública y abiertamente, se denuncia desde el “presente”;desde las secuelas y las heridas aún abiertas y no cicatrizadas queha dejado en aquellos los excombatientes y de mayor manera en elconjunto de la sociedad toda.
Esuna inmensa y agradable satisfacción el ver que aún se escribedesde la responsabilidad de los hechos por denunciar.
ManuelMeneses J.
28de Mayo de 2013.
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