Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pero mis palabras gritaron
y nadie vino en mi auxilio.
Ninguna persona llegó,
la soledad de la trémula agonía
fue mía.
Pero mis palabras fueron muy fuertes
al ser altas y largas desde el sitio aquel,
y nadie les vio crecer,
ningún alma observó mi felicidad tan triste,
ella en cambio,
fue víctima de la atención.
Pero mis palabras no tuvieron el respaldo,
y mi amor tímido
se quedó como siempre, callado
porque para qué hablar de esperanza
si ya me habían arrancado
la frágil dignidad.
y nadie vino en mi auxilio.
Ninguna persona llegó,
la soledad de la trémula agonía
fue mía.
Pero mis palabras fueron muy fuertes
al ser altas y largas desde el sitio aquel,
y nadie les vio crecer,
ningún alma observó mi felicidad tan triste,
ella en cambio,
fue víctima de la atención.
Pero mis palabras no tuvieron el respaldo,
y mi amor tímido
se quedó como siempre, callado
porque para qué hablar de esperanza
si ya me habían arrancado
la frágil dignidad.
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