alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Arrastrando su condena va la niña caminando, a su lado su hermanito más pequeño todavía
con el estómago encogido por un hambre que no acaba, suplicando al Dios del cielo que se
acabe su condena, han llegado a una frontera que permanece cerrada y la niña ha suplicado
por un poco de comida. Arrojada de su casa con el corazón destrozado tras ver morir a sus
padres bajo una casa incendiada. Una bomba que perdida fue cayendo hasta su hogar y aquella
niña alegre sin padres camina ya, y te dicen los gobiernos son daños colaterales y yo pienso en
mi conciencia que son daños de animales
con el estómago encogido por un hambre que no acaba, suplicando al Dios del cielo que se
acabe su condena, han llegado a una frontera que permanece cerrada y la niña ha suplicado
por un poco de comida. Arrojada de su casa con el corazón destrozado tras ver morir a sus
padres bajo una casa incendiada. Una bomba que perdida fue cayendo hasta su hogar y aquella
niña alegre sin padres camina ya, y te dicen los gobiernos son daños colaterales y yo pienso en
mi conciencia que son daños de animales