MJ Mondéjar
Poeta recién llegado
Cada mañana, pronto la cocina empieza a trabajar,
cada mañana suenan platos, vasos
cucharas y sartenes, se preparan para actuar,
actuar en el nuevo día y los primeros pasos dar.
Toca despertar, ahora a desayunar
y ver tras la ventana, el sol despuntar,
aromas a café, pan caliente
zumos, frutas y aguardiente.
Cocina siempre afable, siempre alegre,
lugar de creación y conversación,
quien cocina es un artista rebelde,
optimista y responsable.
Testigo de encuentros y despedidas,
zona de reflexión, risas y llantos,
reina de las casas,
recetas públicas y secretos culinarios.
Paciencia, cariño y entrega
cualquier plato es una victoria.
Con amor, cariño y sal marina,
cada gesto, cada preparación
cada comida es una obra divina,
que nace del corazón.
En la cocina, el tiempo se detiene
la prisa desaparece,
el rigor obliga a concentrarse,
quien cocina, en sus manos nos tiene.
Parvulario, escuela y universidad
sabiduría, tradición y experiencia,
traspaso de conocimientos sin edad,
territorio de comentarios, críticas y recuerdos
contados con paciencia, con piedad.
Momentos de alegría, complicidad y secretos
cocinados a fuego lento,
ingredientes, ideas y sabores mezclamos,
debemos en la mesa, tomar asiento.
El arte en cada toque, cada corte
y cada sazón,
templo sagrado de pasión,
sabores, especias y halago inminente.
Lujosa o humilde, ordenada, no puede faltar,
trabaja de sol a sol,
campeona de la resistencia,
inigualable para el paladar.
Hermoso y noble arte, es cocinar.
Cocinar arroces, ensaladas, verduras
pastas, entremeses, guisos y locuras.
De la salud se ocupa y preocupa
la economía y finanzas vigila,
a los pequeños mima,
a los mayores retiene,
a aburridos, entretiene
a sibaritas, llama,
escuela de gustos y disgustos
a todos mantiene.
Fábrica de realidades,
enemiga de lo artificial
recomienda lo natural,
elegante por Navidades.
Cocina, corazón de la casa,
taller de los sueños eres,
santuario de la familia,
donde las risas resuenan
entre ollas y sartenes,
aromas y sabores,
de felicidad, nos llenan.
Esperando y fríos están, en sosiego
los ingredientes en el armario de la salud,
de la nevera al fuego y del fuego
a la mesa, con virtud.
©
Derechos reservados.
cada mañana suenan platos, vasos
cucharas y sartenes, se preparan para actuar,
actuar en el nuevo día y los primeros pasos dar.
Toca despertar, ahora a desayunar
y ver tras la ventana, el sol despuntar,
aromas a café, pan caliente
zumos, frutas y aguardiente.
Cocina siempre afable, siempre alegre,
lugar de creación y conversación,
quien cocina es un artista rebelde,
optimista y responsable.
Testigo de encuentros y despedidas,
zona de reflexión, risas y llantos,
reina de las casas,
recetas públicas y secretos culinarios.
Paciencia, cariño y entrega
cualquier plato es una victoria.
Con amor, cariño y sal marina,
cada gesto, cada preparación
cada comida es una obra divina,
que nace del corazón.
En la cocina, el tiempo se detiene
la prisa desaparece,
el rigor obliga a concentrarse,
quien cocina, en sus manos nos tiene.
Parvulario, escuela y universidad
sabiduría, tradición y experiencia,
traspaso de conocimientos sin edad,
territorio de comentarios, críticas y recuerdos
contados con paciencia, con piedad.
Momentos de alegría, complicidad y secretos
cocinados a fuego lento,
ingredientes, ideas y sabores mezclamos,
debemos en la mesa, tomar asiento.
El arte en cada toque, cada corte
y cada sazón,
templo sagrado de pasión,
sabores, especias y halago inminente.
Lujosa o humilde, ordenada, no puede faltar,
trabaja de sol a sol,
campeona de la resistencia,
inigualable para el paladar.
Hermoso y noble arte, es cocinar.
Cocinar arroces, ensaladas, verduras
pastas, entremeses, guisos y locuras.
De la salud se ocupa y preocupa
la economía y finanzas vigila,
a los pequeños mima,
a los mayores retiene,
a aburridos, entretiene
a sibaritas, llama,
escuela de gustos y disgustos
a todos mantiene.
Fábrica de realidades,
enemiga de lo artificial
recomienda lo natural,
elegante por Navidades.
Cocina, corazón de la casa,
taller de los sueños eres,
santuario de la familia,
donde las risas resuenan
entre ollas y sartenes,
aromas y sabores,
de felicidad, nos llenan.
Esperando y fríos están, en sosiego
los ingredientes en el armario de la salud,
de la nevera al fuego y del fuego
a la mesa, con virtud.
©
Derechos reservados.