luz stella
Poeta recién llegado
Cuenta mamá que nací de 8 meses y que por lo tanto me tuvieron en incubadora durante 20 días, que es un milagro que esté vivo por las complicaciones que tuve. A lo mejor, por esta razón todos los cuidados se centraban en mí y fui creciendo saludablemente hasta me decían el pollo gigante. Soy el menor de cuatro hermanos y vivíamos en un barrio popular llamado Morro Plancho, con escases de dinero
. Pero abundancia de amor, valores, comprensión y calor de hogar. Mamá trabajaba y mientras lo hacía mi hermana Pato nos cuidaba
ella era un poco torpe. Me contaron que cuando estaba yo muy pequeño me subió en la ventana que daba a la calle y me dejó allí mientras recogía unas cosas, llegó porque yo empecé a llorar durísimo, era que había metido la cabeza entre los barrotes de la ventana y no podía sacarla. _¡Ayuda!, ¡Ayuda!, ¡Socorro!_ por favor ayúdenme a sacarle la cabeza a Carlitos, gritaba mi hermana muy angustiada. En ese momento pasaba Anita, ¿cómo?
no se sabe, lo cierto es que sacó mi cabeza de allí.
Pato era tan torpe, y despistada, que una vez la mandaron a comprar carne, se fue en bicicleta y cuando llegó a la casa, _vaya sorpresa_ la bolsa estaba vacía. No se dio cuenta en qué momento se le cayó la carne.
En esa época no teníamos televisor y Juanito, mi hermano mayor hizo uno con una caja inmensa de cartón, los botones eran tapas de gaseosa y la imagen eran figuritas que iba pasando manualmente, así aprendimos muchas cosas antes de llegar a la escuela. Nuestra piscina era la calle cuando llovía torrencialmente, porque cogíamos los neumáticos y nos lanzábamos de esquina a esquina, era muy rico chapotear en el agua hasta que disminuía su nivel, jamás nos enfermamos por ésta razón.
Nos gustaba jugar a la escuelita. Una vez Juanito le dijo a Miguel:
_¡Hagamos un experimento!
Vale, Vale . Dijo Miguel,
_Entonces inflemos una gallina a ver qué pasa, propuso Juanito_
Mientras Juanito sostenía la gallina, Miguel le metió la bomba de inflar bicicletas en el pico y empezaron a inflarla. Todos empezamos a gritar . entonces llegó mamá y dijo ¡Oh no Dios mío . La mataron la mataron! Si no hubiera llegado en ese momento, se nos muere la pobre gallina. Con la pela que les pegaron a mis hermanos, no se volvieron a hacer experimentos.
¿Disfraces de superhéroes?... nooo qué talll. Nos disfrazábamos de indios: cogíamos una escoba de iraca la desbaratábamos y la colocábamos como falda. La cara no la pintábamos con el carbón que quedaba de azar las arepas que vendía mamá.
Desde niño me gustaron las ventas Eso si .¡Vendía lo que fuera!. Recuerdo que un vecino que regaló una cantidad de mango biche, entonces me pregunté : ¿Qué hago con tanto mango?, ¿Dónde venderlos?. En esas se murió una amiga de mamá y sí señor . conseguí una carreta y en el velorio los vendí todos.
Miguel y Juanito salían a recoger algodón en las veredas cercanas. A miguel le iba muy bien, sacaba un buen jornal, pero juanito . Jum se acostaba debajo de un palo a dormir y a comerse el almuerzo.¡ Claro! , este era el intelectual de la familia
Nuestros juegos favoritos eran el ponchado, yeimi, bolas y con el paso de los años escondite americano . Allí besé la primera chica en mi vida. Después llegaron las comitivas típicas: arroz mazacotudo, papitas en manteca negra, y carne chamuscada . Pero qué delicia porque todos participábamos y compartíamos, creando verdaderos lazos de amistad.
No existía el XBOX, ni PlayStation, tablet, y muchísimo menos internet pero puedo decir:
¡¡¡TUVE UNA NIÑEZ GENIAL!!!
Pato era tan torpe, y despistada, que una vez la mandaron a comprar carne, se fue en bicicleta y cuando llegó a la casa, _vaya sorpresa_ la bolsa estaba vacía. No se dio cuenta en qué momento se le cayó la carne.
En esa época no teníamos televisor y Juanito, mi hermano mayor hizo uno con una caja inmensa de cartón, los botones eran tapas de gaseosa y la imagen eran figuritas que iba pasando manualmente, así aprendimos muchas cosas antes de llegar a la escuela. Nuestra piscina era la calle cuando llovía torrencialmente, porque cogíamos los neumáticos y nos lanzábamos de esquina a esquina, era muy rico chapotear en el agua hasta que disminuía su nivel, jamás nos enfermamos por ésta razón.
Nos gustaba jugar a la escuelita. Una vez Juanito le dijo a Miguel:
_¡Hagamos un experimento!
Vale, Vale . Dijo Miguel,
_Entonces inflemos una gallina a ver qué pasa, propuso Juanito_
Mientras Juanito sostenía la gallina, Miguel le metió la bomba de inflar bicicletas en el pico y empezaron a inflarla. Todos empezamos a gritar . entonces llegó mamá y dijo ¡Oh no Dios mío . La mataron la mataron! Si no hubiera llegado en ese momento, se nos muere la pobre gallina. Con la pela que les pegaron a mis hermanos, no se volvieron a hacer experimentos.
¿Disfraces de superhéroes?... nooo qué talll. Nos disfrazábamos de indios: cogíamos una escoba de iraca la desbaratábamos y la colocábamos como falda. La cara no la pintábamos con el carbón que quedaba de azar las arepas que vendía mamá.
Desde niño me gustaron las ventas Eso si .¡Vendía lo que fuera!. Recuerdo que un vecino que regaló una cantidad de mango biche, entonces me pregunté : ¿Qué hago con tanto mango?, ¿Dónde venderlos?. En esas se murió una amiga de mamá y sí señor . conseguí una carreta y en el velorio los vendí todos.
Miguel y Juanito salían a recoger algodón en las veredas cercanas. A miguel le iba muy bien, sacaba un buen jornal, pero juanito . Jum se acostaba debajo de un palo a dormir y a comerse el almuerzo.¡ Claro! , este era el intelectual de la familia
Nuestros juegos favoritos eran el ponchado, yeimi, bolas y con el paso de los años escondite americano . Allí besé la primera chica en mi vida. Después llegaron las comitivas típicas: arroz mazacotudo, papitas en manteca negra, y carne chamuscada . Pero qué delicia porque todos participábamos y compartíamos, creando verdaderos lazos de amistad.
No existía el XBOX, ni PlayStation, tablet, y muchísimo menos internet pero puedo decir:
¡¡¡TUVE UNA NIÑEZ GENIAL!!!