pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por la transparencia de tu mirar
donde me encerraste
como lo más puro y divino...
Por el valor de tu corazón
al lanzarse a un vacío
donde no había esperanza
a un mutuo destino...
Por los labios que ofrecieron
inexpertos besos
con aires de alumno libertino...
Por las caricias que dejaban
huellas contra mi voluntad
donde otro hizo camino...
Por la lealtad que latía
en cada entrega
sintiéndote mendigo...
Por atesorar los sueños
que creabas entre suspiros,
por esos deseos
de caminar conmigo...
Por no dejar de gritar
entre besos la realidad,
por hacer que el corazón
deje a un lado la ceguera...
Siendo un ángel de piel cálida
entre tus alas
me liberaste de la hoguera...
Con muchas heridas
silenciadas en el tiempo
permaneciste fuerte
hasta despertar a esta fiera...
Fuiste cielo en un infierno desconocido,
fuiste fuente en el desierto,
fuiste cura del amor erróneo
y sigues siendo refugio,
forlaleza y reino...
Besaste con ternura cada herida
las visibles y las escondidas,
fuiste sol entre la lluvia,
me diste luz en las tinieblas
y diste cobijo al alma
brindándole sorbitos de calma...
¡ Aún preguntas! ¿ por qué te amo?
mientras yo me reprocho
no haberte amado antes,
siendo tú, quien siempre
me demostró su gran amor.
donde me encerraste
como lo más puro y divino...
Por el valor de tu corazón
al lanzarse a un vacío
donde no había esperanza
a un mutuo destino...
Por los labios que ofrecieron
inexpertos besos
con aires de alumno libertino...
Por las caricias que dejaban
huellas contra mi voluntad
donde otro hizo camino...
Por la lealtad que latía
en cada entrega
sintiéndote mendigo...
Por atesorar los sueños
que creabas entre suspiros,
por esos deseos
de caminar conmigo...
Por no dejar de gritar
entre besos la realidad,
por hacer que el corazón
deje a un lado la ceguera...
Siendo un ángel de piel cálida
entre tus alas
me liberaste de la hoguera...
Con muchas heridas
silenciadas en el tiempo
permaneciste fuerte
hasta despertar a esta fiera...
Fuiste cielo en un infierno desconocido,
fuiste fuente en el desierto,
fuiste cura del amor erróneo
y sigues siendo refugio,
forlaleza y reino...
Besaste con ternura cada herida
las visibles y las escondidas,
fuiste sol entre la lluvia,
me diste luz en las tinieblas
y diste cobijo al alma
brindándole sorbitos de calma...
¡ Aún preguntas! ¿ por qué te amo?
mientras yo me reprocho
no haberte amado antes,
siendo tú, quien siempre
me demostró su gran amor.
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