monaguillo
Poeta recién llegado
Alejado de tu mirada,
despojado de tu presencia,
a tus ojos me hallo ausente,
perdido en la distancia
como involuntario interregno
que nos aboca al desencuentro.
No solo de tu mirada, incluso de ti,
en mi derredor la ausencia se acrecienta
como profunda sima
que albergara el olvido,
que me hace pensar
que, aún ciego, tu mirada,
un vidrio a punto de romperse,
podría aliviar el hondo vacío
que me asiste en vísperas de perderte.
Reparé, por un instante, fiando mis ojos
al crédito de no poder volver a verte
y, entonces, tu ausencia, mi ausencia,
se volvió apagada luz en los espejos,
dejando atrás un estrellado cielo arrebolado
camino de fosforescentes luciérnagas
bajo la advocación de un santo protector.
despojado de tu presencia,
a tus ojos me hallo ausente,
perdido en la distancia
como involuntario interregno
que nos aboca al desencuentro.
No solo de tu mirada, incluso de ti,
en mi derredor la ausencia se acrecienta
como profunda sima
que albergara el olvido,
que me hace pensar
que, aún ciego, tu mirada,
un vidrio a punto de romperse,
podría aliviar el hondo vacío
que me asiste en vísperas de perderte.
Reparé, por un instante, fiando mis ojos
al crédito de no poder volver a verte
y, entonces, tu ausencia, mi ausencia,
se volvió apagada luz en los espejos,
dejando atrás un estrellado cielo arrebolado
camino de fosforescentes luciérnagas
bajo la advocación de un santo protector.