¡AY, ESOS NIÑOS!
Niños curiosos
atisban tras la vieja empalizada,
descubren un terreno singular
lleno de maravillas.
Niños traviesos,
no deben penetrar allí, lo saben,
carteles que lo indican son visibles.
¡Qué tentación!
Y no aguantan sus ansias de aventuras,
la intrepidez de la niñez aflora,
consiguen sortear la empalizada.
Niños valientes,
por las malezas buscan un tesoro,
los verdes matorrales son de ortiga...
salen de allí corriendo, con picores.
¡Ayes de niños!
Espero que aprendieran la lección.