Ayer me desperté sin tiempo de abrazarte,
y me quedé observando tu partida.
Inmóvil a la orilla de la asfixia,
respirando el vacío de tu brisa,
en las gélidas sombras de mi vida.
Ayer, en ese ayer nos consumimos,
las horas fueron años de desgano,
y el hartazgo fue el pan del desayuno...
Sigue pasando el tiempo y el olvido
se ha marchado acechado de recuerdos.
El eco de tu ausencia me persigue,
y he buscado tu rostro en el espejo,
y tu cepillo de dientes en el vaso.
Recuerdo que te fuiste una mañana,
y que es ésta la soledad que me propuse.
Más hoy quiero que vuelvas,
pero es tarde,
y el corazón no entiende de destinos.
y me quedé observando tu partida.
Inmóvil a la orilla de la asfixia,
respirando el vacío de tu brisa,
en las gélidas sombras de mi vida.
Ayer, en ese ayer nos consumimos,
las horas fueron años de desgano,
y el hartazgo fue el pan del desayuno...
Sigue pasando el tiempo y el olvido
se ha marchado acechado de recuerdos.
El eco de tu ausencia me persigue,
y he buscado tu rostro en el espejo,
y tu cepillo de dientes en el vaso.
Recuerdo que te fuiste una mañana,
y que es ésta la soledad que me propuse.
Más hoy quiero que vuelvas,
pero es tarde,
y el corazón no entiende de destinos.
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