Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas enferma bailarina de cuerda,
agonizas en tu lecho de escarlata.
Eres un amor sombrío,
una jovenzuela dulce y diminuta.
Deja que limpie tus lágrimas
de tu rosado rostro.
Tu cuello blanco a callado
cesa en barullo infantil,
pero las hadas juegan en el cobertizo,
esas vocecillas alborotadas
que agrietan a la nuez.
Desciendes lentamente a lo vespertino,
otros corderos pastaran tu llanuras.
mira aquellos nidos en los árboles
duermen placidamente
pero dentro existe vida.
Bailarina de cuerda, dulce bailarina
te sientas junto a la cama
y le sonríes a la noche.
Sebastian Dusalgi.
agonizas en tu lecho de escarlata.
Eres un amor sombrío,
una jovenzuela dulce y diminuta.
Deja que limpie tus lágrimas
de tu rosado rostro.
Tu cuello blanco a callado
cesa en barullo infantil,
pero las hadas juegan en el cobertizo,
esas vocecillas alborotadas
que agrietan a la nuez.
Desciendes lentamente a lo vespertino,
otros corderos pastaran tu llanuras.
mira aquellos nidos en los árboles
duermen placidamente
pero dentro existe vida.
Bailarina de cuerda, dulce bailarina
te sientas junto a la cama
y le sonríes a la noche.
Sebastian Dusalgi.