salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Bajo las piedras milenarias
de este Convento,
bajo el estar
de este Silencio,
he venido a vaciar el alma
de ruido callejero
-el interior sintiendo-.
Bajo Cenobio
de capuchino recoleto
notar
en mí yo quiero
éxtasis que los Santos padecían
en los adentros
hasta ver al Amado
en su vüelo
-saborear las mieles celestiales,
decían ellos-.
Oh descanso feliz,
unido el yo pequeño
al YO transcendental
-hondón de pensamiento-.
Aislado de los murmullos humanos,
abstraído el cerebro,
escuchando el reír
-corrientes cristalinas de riachuelo-.
Me devuelve el acá
a tiempos
en que fui anacoreta
-ejercicios espirituales
haciendo:
Ignacio de Loyola hablaba
-rigor severo-.
Por el camino
fui limosnero.
Deliquios derretidos
teniendo
al recordar
-ruido mundanal lejos-.
Bajo las piedras monacales
me encuentro
conmigo mismo
en un solo YO siendo.
(salvador)
de este Convento,
bajo el estar
de este Silencio,
he venido a vaciar el alma
de ruido callejero
-el interior sintiendo-.
Bajo Cenobio
de capuchino recoleto
notar
en mí yo quiero
éxtasis que los Santos padecían
en los adentros
hasta ver al Amado
en su vüelo
-saborear las mieles celestiales,
decían ellos-.
Oh descanso feliz,
unido el yo pequeño
al YO transcendental
-hondón de pensamiento-.
Aislado de los murmullos humanos,
abstraído el cerebro,
escuchando el reír
-corrientes cristalinas de riachuelo-.
Me devuelve el acá
a tiempos
en que fui anacoreta
-ejercicios espirituales
haciendo:
Ignacio de Loyola hablaba
-rigor severo-.
Por el camino
fui limosnero.
Deliquios derretidos
teniendo
al recordar
-ruido mundanal lejos-.
Bajo las piedras monacales
me encuentro
conmigo mismo
en un solo YO siendo.
(salvador)
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