Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjame un poco de basura,
pues mis tripas están ausentes de comida
no, no, no te la comas toda,
por favor, mírame...,
siente el hambre que no se quiere ir,
he tratado de sacarlo por todo este tiempo,
más quiere ser perenne amigo.
Déjame un poco de insolencia,
para atenuar mis rabias,
que luchan por salir
desde éste mi corazón raído,
insolencia que prodigo alcance por rostros,
de aquellos que hacen nada,
para trocar mi basura por dignidad.
¡¡Siéntate!!.., por favor hazlo
y observa que los sueños se han dormido junto a la esperanza
omitiendo recuerdos de vagabundos
hurgando por entre suciedad y hosquedad,
acaso no ves al crío resbalando su pie desnudo,
por entre cieno e inmundicia,
has olvidado las imágenes
de manos resquebrajadas por el eterno frío,
te invito a dar un paso fuera de tu acogedora casa.
No te creas...,
que dejaré ir tan rápido mi basura
la prefiero asentarse en mi memoria
para recordarme que ha dolido,
pues cuando mi panza se abotague
duela el animal de la conciencia
y sienta que aún corroe mis entrañas
como si mis tripas fueran coro de ángeles,
que lloran la miseria del desdén
no siendo parte de esta sociedad
que se ha esmerado en individualizar al individuo...
pues mis tripas están ausentes de comida
no, no, no te la comas toda,
por favor, mírame...,
siente el hambre que no se quiere ir,
he tratado de sacarlo por todo este tiempo,
más quiere ser perenne amigo.
Déjame un poco de insolencia,
para atenuar mis rabias,
que luchan por salir
desde éste mi corazón raído,
insolencia que prodigo alcance por rostros,
de aquellos que hacen nada,
para trocar mi basura por dignidad.
¡¡Siéntate!!.., por favor hazlo
y observa que los sueños se han dormido junto a la esperanza
omitiendo recuerdos de vagabundos
hurgando por entre suciedad y hosquedad,
acaso no ves al crío resbalando su pie desnudo,
por entre cieno e inmundicia,
has olvidado las imágenes
de manos resquebrajadas por el eterno frío,
te invito a dar un paso fuera de tu acogedora casa.
No te creas...,
que dejaré ir tan rápido mi basura
la prefiero asentarse en mi memoria
para recordarme que ha dolido,
pues cuando mi panza se abotague
duela el animal de la conciencia
y sienta que aún corroe mis entrañas
como si mis tripas fueran coro de ángeles,
que lloran la miseria del desdén
no siendo parte de esta sociedad
que se ha esmerado en individualizar al individuo...