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Biografía de Antonio Machado

Tema en 'Biografías' comenzado por Antonio, 25 de Noviembre de 2012. Respuestas: 14 | Visitas: 2811

  1. Antonio

    Antonio Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    De las letras fuiste esteta
    Poeta
    Nos dejaste testimonio
    Antonio
    y belleza en tu legado
    Machado
    Intachable acrisolado
    aprendí de tus cantares
    de tu cruz y tus altares.
    Poeta Antonio Machado.


    Biografía

    Antonio Machado nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fue el segundo de cinco hermanos de una familia liberal; Su padre, Antonio Machado Álvarez «Demófilo», amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, publicó numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego. Su abuelo, Antonio Machado Núñez, era médico y profesor de Ciencias Naturales.

    En 1883, su abuelo fue nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio Machado completa entonces su formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza.

    En 1889 empieza sus estudios de bachillerato, primero en el instituto San Isidro y después en Cardenal Cisneros. Es en esa época cuando se aficiona al teatro junto a su hermano, y comienza a asistir a tertulias. Machado interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de su familia tras la muerte de su padre por tuberculosis en 1893 y su abuelo, tres años más tarde. El influjo familiar y su centro de estudios marcaron su camino intelectual. Por aquella época, conoce a Valle-Inclán en una tertulia. Trabaja en la parte de los verbos, en el Diccionario de ideas afines. En 1899, Antonio Machado viaja a París, donde vive su hermano el poeta Manuel Machado, con quien en lo sucesivo emprenderá una carrera conjunta de autores dramáticos, y trabaja de traductor para la Editorial Garnier. Allí entrará en contacto con, por ejemplo, Oscar Wilde y Pío Baroja y asiste a las clases del filósofo Henri Bergson, que le impresionan profundamente. Vuelve a España y trabaja de actor mientras alcanza el título de bachiller.En1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades en1903. En 1907 publica Soledades, Galerías y Otros poemas, una versión ampliada de Soledades, y gana las oposiciones al puesto de catedrático de francés. Elige la vacante del instituto de Soria, donde entabla amistad con Vicente García de Diego que era catedrático de latín y griego del mismo instituto. Conoce a Leonor Izquierdo, que trabajaba en casa de Vicente García de Diego, con la que se casará dos años después; teniendo ella 15 y él 34 años.
    En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar sus estudios.
    Leonor cae enferma de tuberculosis y muere en 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión y éste solicita su traslado Baeza Jaén, donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio. Durante siete años, hasta1919 el poeta enseña Gramática Francesa en el Instituto de Bachillerato instalado en la Antigua Universidad baezana. En 1912 publica Campos de Castilla, obra en la que el autor se separa de los rasgos modernistas que presentaba su obra Soledades y del intimismo hacia el que había evolucionado en Soledades, galerías y otros poemas, acercándose a las inquietudes patrióticas de los autores de la Generación del 98; en efecto, ha mantenido una amplia correspondencia epistolar con Miguel de Unamuno y algunas de sus ideas se reflejan en este libro. En Baeza, en 1917, conoce a Federico García Lorca, con el que entabló gran amistad. En 1919 se traslada a Segovia, donde encontrará un ambiente cultural más acorde con sus gustos y comenzará a participar en las actividades de la reciente Universidad Popular, que tiene como objetivo la extensión de la cultura a los sectores sociales tradicionalmente más apartados de ella. Así, fue profesor de francés en el Instituto de Segovia donde conoció a Mariano Quintanilla. Continuará hasta 1932.
    En1932 obtiene la cátedra de Francés del Instituto Calderón de la Barca, de Madrid, y en 1935 la del Cervantes. Escribe textos en prosa que luego serán recogidos en los dos apócrifos Juan de Mairena y Abel Martín. Por entonces corteja a una dama casada, Pilar Valderrama, que en los versos de Nuevas canciones (1924), su último libro de poesía, progresivamente ampliado, como los otros, aparece bajo el nombre de Guiomar. Siente un gran interés por la Filosofía y se licencia a trancas y barrancas en esta materia en la Universidad Central.
    Con el estallido de la Guerra Civil Española marcha a Valencia. Vivió en la localidad de Rocafort desde noviembre de 1936 hasta marzo de 1938. En 1937 publica La guerra. Entre 1937 y 1939, Machado publica un total de 26 artículos en La Vanguardia (que en aquella época era el órgano de expresión del gobierno de la República y recogía firmas de los más destacados intelectuales y escritores que apoyaron la causa republicana).

    A finales de enero de 1939, y ante la inminente ocupación de la ciudad, sale de Barcelona viajando con Joaquín Xirau Palau en una ambulancia que les fue proporcionada por José Puche Álvarez, Director General de Sanidad. Tras unos primeros días en Raset (Gerona), pasa su última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28 llega finalmente a Colliure Francia), en donde muere el día 22 de febrero en el Hotel Bougnol-Quintana. A los tres días, fallece su madre, Ana Ruiz Hernández. En el bolsillo de su abrigo se encuentra un último verso: «Estos días azules y este sol de la infancia».
    En febrero de 2010 la especialista en Machado, Monique Alonso, hizo público que, poco antes de morir el poeta, la Universidad de Cambridge le había enviado una carta ofreciéndole un puesto en su rectorado. La carta llegó a Colliure al día siguiente de su entierro.
    Machado fue expulsado post mortem del cuerpo de catedráticos de Instituto y hubo de esperarse hasta 1981 para que fuera rehabilitado, también post mortem, qué duda cabe, como profesor del Instituto Cervantes, de Madrid, en memorable orden ministerial de Federico Mayor Zaragoza.

    Su obra poética se inicia con Soledades, que fue escrita entre 1899 y 1902. En el breve volumen notamos ya muchos rasgos personales que caracterizarán su lírica posterior. En Soledades, Galerías y otros poemas (octubre de 1907) la voz del poeta se alza con personalidad propia. En este mismo año, se instala en la ciudad de Soria para enseñar francés. En esta ciudad conocerá a la que será su esposa, Leonor. Quizá lo más típico de esa personalidad sea el «tono» nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de temas muy de la época: jardines abandonados, parques viejos, fuentes, etcétera; espacios a los cuales va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de las ensoñaciones, he aquí una muestra:

    Al olmo viejo, hendido por el rayo
    y en su mitad podrido,
    con las lluvias de abril y el sol de mayo,
    algunas hojas verdes le han salido.

    Antes que te derribe, olmo del Duero,

    con su hacha el leñador, y el carpintero
    te convierta en melena de campana,

    lanza de carro o yugo de carreta;

    antes que, rojo en el hogar, mañana
    ardas, de alguna mísera caseta
    al borde de un camino;

    antes que te descuaje un torbellino
    y tronche el soplo de las sierras blancas;
    antes que el río hacia la mar te empuje,

    por valles y barrancas,
    olmo, quiero anotar en mi cartera
    la gracia de tu rama verdecida.

    Mi corazón espera
    también hacia la luz y hacia la vida,
    otro milagro de la primavera.


    En lo fundamental este intimismo nunca desaparece, aunque en la entrega siguiente, (Campos de Castilla1912), Antonio Machado explore nuevos caminos (no en vano, es su libro noventayochista). En la colección de 1912 el poeta mira, sobre todo, al espacio geográfico que le rodea, las tierras castellanas y a los hombres que lo habitan. A la sección Campos de Castilla que figura en la edición de Poesías completas se añadirán nuevos textos que no figuran en la de 1912 tras la muerte de su mujer Leonor en los que la memoria tiene un papel fundamental, una serie de poemas breves, de carácter reflexivo, sentencioso, que el poeta llamará «Proverbios y cantares» y unos cuantos textos muy críticos: crítica social y crítica a la España de aquel momento, escrito parcialmente en Baeza, recuerda en alguna de sus partes el tono nostálgico del primer Machado. Hay una presencia de las tierras sorianas, evocadas desde lejos; la hay, también, de la Alta Andalucía, espacio geográfico real y mítico a la vez; continúa, además, en el nuevo libro, la línea sentenciosa (proverbios y cantares) que ya iniciara en Campos de Castilla.
    Las ediciones de Poesías completas de presentan novedades dignas de ser destacadas. Especialmente, hay que reseñar la aparición de dos importantes apócrifos, «Juan de Mairena» y «Abel Martín» maestro de Mairena, más un tercero, que lleva el mismo nombre que el poeta. Son, todos ellos, autores de los poemas añadidos a estas nuevas ediciones. Juan de Mairena es, además, autor de comentarios en prosa: de éste ha de decir Machado algunos años más tarde que es su «yo filosófico». Entre los textos que a dichos personajes se atribuyen destacaremos, por una parte, los de carácter filosófico (filosofía impregnada de lirismo); por otro lado, unos cuantos poemas eróticos, cuya inspiradora Pilar de Valderrama, (en la vida real; Guiomar en la poesía) fue el último gran amor del poeta.
    Ya en vísperas de la Guerra Civil, publica un libro en prosa: Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Se trata de una reunión de ensayos que venía publicando en la prensa madrileña a partir de 1934. Este volumen muestra que su autor es uno de los más originales prosistas de nuestro siglo. A través de esas páginas Machado-Mairena habla sobre la sociedad, la cultura, el arte, la literatura, la política, la filosofía. Usa una gran variedad de tonos, que va desde la aparente frivolidad hasta la gravedad máxima, pasando por la ironía, la gracia o el humor.
    Durante la contienda civil marcha con su familia a Valencia. Uniéndose al movimiento Alianza de Escritores Antifascistas participando activamente en el II Congreso Internacional celebrado en la ciudad de Valencia. Machado escribió unos pocos textos en verso y muchos en prosa. Algunos, verso y prosa, se recogen en su último libro, La guerra 1937, con ilustraciones de José Machado. Si buena parte de la escritura última debe verse como puramente testimonial, hay, no obstante, ciertos textos de grandísima calidad literaria. Entre ellos, El crimen fue en Granada.
    Durante la década del veinte y los primeros años de la década del treinta, escribe teatro en colaboración con su hermano Manuel. Ambos estrenan en Madrid las siguientes obras: Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel, Juan de Mañara, Las adelfas, La Lola se va a los puertos 1929 La prima Fernanda, La duquesa de Benamejí 1932.
    La poesía de Machado se aleja de la concepción modernista de que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma, la musicalidad, la buena rima, si no se cuenta nada íntimo y personal. El verbo es lo más importante, porque expresa el tiempo, la temporalidad que él considera esencial. «El adjetivo y el nombre / remansos del agua limpia / son accidentes del verbo / en la gramática lírica / del hoy que será mañana / del ayer que es todavía». Pero no desdeña algunos de los ropajes modernistas, aunque sin abusar de los mismos, usa una compleja red de símbolos personales (el viajero, el camino, la fuente, la luz, la tarde, las abejas, las moscas, las galerías, el agua que fluye, la noria...) y aporta una nueva silva arromanzada, compuesta por imparisílabos de arte mayor y menor, incluidos alejandrinos de 7 + 7, con rima asonante. La poesía, «una honda palpitación del espíritu», es la expresión íntima del sentimiento personal del poeta, pero, aunque íntima, pretende ser universal: es «el diálogo del hombre, de un hombre, con su tiempo». La poesía es un diálogo de un hombre con el tiempo de cada uno. El poeta pretende eternizar ese tiempo objetivo para que permanezca vivo el tiempo psíquico del poeta, para que sea universal. También le da mucha importancia al sentimiento que ha de impregnar la imagen. Las imágenes que no parten del sentimiento, sino sólo del intelecto, no valen nada. También rechaza la poesía surrealista, porque no tiene estructura lógica. Para él esto es una deshumanización, que no comparte. La poesía debe hablar con el corazón.

    Como Emilio Lledó indicó en el prólogo realizado en la Colección de Poesía que El País publicó de Antonio Machado, deja constancia que en el "cantar" que escribió en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, se concentraban las preocupaciones y obsesiones que fluyen por todos sus poemas y que se reflejan en estos versos:

    Ya hay un español que quiere
    vivir y a vivir empieza,
    entre una España que muere
    y otra España que bosteza.
    Españolito que vienes
    al mundo te guarde Dios.
    Una de las dos Españas
    ha de helarte el corazón.

    Reconocimientos

    Instituto de Bachillerato, el insigne poeta impartió aquí clases de Gramática francesa desde 1912 hasta 1919. Real Academia Española, si bien nunca llegó a tomar posesión de su sillón. Por eso, Antonio Machado fue uno de los más apreciados poetas españoles añorados en esa época. En 2007 se instala en la Biblioteca Nacional de España en Madrid la magnífica cabeza de Antonio Machado realizada por el escultor Pablo Serrano en el año 1966 y que también se encuentra en el Centre Georges Pompidou de París y en el MOMA de Nueva York.

    Selección de algunos de sus poemas:

    ERA UNA MAÑANA Y ABRIL SONREÍA

    Era una mañana y abril sonreía.
    Frente al horizonte dorado moría
    la luna, muy blanca y opaca; tras ella,
    cual tenue ligera quimera, corría
    la nube que apenas enturbia una estrella.

    Como sonreía la rosa mañana
    al sol del Oriente abrí mi ventana;
    y en mi triste alcoba penetró el Oriente
    en canto de alondras, en risa de fuente
    y en suave perfume de flora temprana.
    Fue una clara tarde de melancolía
    Abril sonreía. Yo abrí las ventanas
    de mi casa al viento... El viento traía
    perfume de rosas, doblar de campanas...
    Doblar de campanas lejanas, llorosas,
    suave de rosas aromado aliento...
    ... ¿Dónde están los huertos floridos de rosas?
    ¿Qué dicen las dulces campanas al viento?

    Pregunté a la tarde de abril que moría:
    ¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?
    La tarde de abril sonrió: La alegría
    pasó por tu puerta -y luego, sombría:-
    Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.

    LAS MOSCAS

    Vosotras, las familiares,
    inevitables golosas,
    vosotras, moscas vulgares,
    me evocáis todas las cosas.

    ¡Oh, viejas moscas voraces
    como abejas en abril,
    viejas moscas pertinaces
    sobre mi calva infantil!

    ¡Moscas del primer hastío
    en el salón familiar,
    las claras tardes de estío
    en que yo empecé a soñar!

    Y en la aborrecida escuela,
    raudas moscas divertidas,
    perseguidas
    por amor de lo que vuela,

    -que todo es volar-, sonoras
    rebotando en los cristales
    en los días otoñales...
    Moscas de todas las horas,

    de infancia y adolescencia,
    de mi juventud dorada;
    de esta segunda inocencia,
    que da en no creer en nada,

    de siempre... Moscas vulgares,
    que de puro familiares
    no tendréis digno cantor:
    yo sé que os habéis posado

    sobre el juguete encantado,
    sobre el librote cerrado,
    sobre la carta de amor,
    sobre los párpados yertos
    de los muertos.

    Inevitables golosas,
    que ni labráis como abejas,
    ni brilláis cual mariposas;
    pequeñitas, revoltosas,
    vosotras, amigas viejas,
    me evocáis todas las cosas.

    SONETOS

    I

    Tuvo mi corazón, encrucijada
    de cien caminos, todos pasajeros,
    un gentío sin cita ni posada,
    como en andén ruidoso de viajeros.
    Hizo a los cuatro vientos su jornada,
    disperso el corazón por cien senderos
    de llana tierra o piedra aborrascada,
    y a la suerte, en el mar, de cien veleros,
    Hoy, enjambre que torna a su colmena
    cuando el bando de cuervos enronquece
    en busca de su peña denegrida,
    vuelve mi corazón a su faena,
    con néctares del campo que florece
    v el luto de la tarde desabrida.


    II

    Verás la maravilla del camino,
    camino de soñada Compostela
    —¡oh monte lila y flavo!—, peregrino,
    en un llano, entre chopos de candela.
    Otoño con dos ríos ha dorado
    el cerco del gigante centinela
    de piedra y luz, prodigio torreado
    que en el azul sin mancha se modela.
    Verás en la llanura una jauría
    de agudos galgos y un señor de caza,
    cabalgando a lejana serranía,
    vano fantasma de una vieja raza.
    Debes entrar cuando en la tarde fría
    brille un balcón de la desierta plaza.


    III

    ¿Empañé tu memoria? ¡Cuántas veces!
    La vida baja como un ancho río,
    y cuando lleva al mar alto navío
    va con cieno verdoso y turbias heces
    Y más si hubo tormenta en sus orillas,
    y él arrastra el botín de la tormenta,
    si en su cielo la nube cenicienta
    se incendió de centellas amarillas.
    Pero aunque fluya hacia la mar ignota,
    es la vida también agua de fuente
    que de claro venero, gota a gota,
    o ruidoso penacho de torrente,
    bajo el azul, sobre la piedra brota.
    Y allí suena tu nombre ¡eternamente!


    IV

    Esta luz de Sevilla... Es el palacio
    donde nací, con su rumor de fuente.
    Mi padre, en su despacho.—La alta frente,
    la breve mosca, y el bigote lacio—.
    Mi padre, aun joven. Lee, escribe, hojea
    sus libros y medita. Se levanta;
    va hacia la puerta del jardín. Pasea.
    A veces habla solo, a veces canta.
    Sus grandes ojos de mirar inquieto
    ahora vagar parecen, sin objeto
    donde puedan posar, en el vacío.
    Ya escapan de su ayer a su mañana;
    ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
    piadosamente mi cabeza cana.


    V

    Huye del triste amor, amor pacato,
    sin peligro, sin venda ni aventura,
    que espera del amor prenda segura,
    porque en amor locura es lo sensato.
    Ese que el pecho esquiva al niño ciego
    y blasfemó del fuego de la vida,
    de una brasa pensada, y no encendida,
    quiere ceniza que le guarde el fuego.
    Y ceniza hallará, no de su llama,
    cuando descubra el torpe desvarío
    que pedía, sin flor, fruto en la rama.
    Con negra llave el aposento frío
    de su tiempo abrirá. ¡Desierta cama,
    y turbio espejo y corazón vacío!




    Fuentes y Bibliografía:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Machado
    Selección Poética Antonio Machado de Ediciones Guernica S.A.
    Colección de Poesía El País S.L. Antonio Machado
     
    #1
    Última modificación: 3 de Marzo de 2021
  2. Rugby 10.12.2013

    Rugby 10.12.2013 Exp..

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    Maestro me ganó de mano!!!!!!!!!!!!!!!! pero solo por elegir a su homónimo lo perdono, genio y figura este poeta de Castilla a hecho las delicias de nosotros su fanáticos lectores. Será porque me he criado escuchando a Serrat que me quedo con cantares entre tantas exquisiteses que ha escrito,
    [FONT=Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif][FONT=times new roman, times, serif]Todo pasa y todo queda,
    pero lo nuestro es pasar,
    pasar haciendo caminos,
    caminos sobre el mar.

    Nunca persequí la gloria,
    ni dejar en la memoria
    de los hombres mi canción;


    que nos relata nuestra propia existencia. Muchas gracias Antonio por esta exelentisima biografía, felicitaciones, reputación y saludos poeta
     
    #2
  3. Pasos

    Pasos Invitado

    Gracias Antonio por esta amplia biografia del gran maestro Don Antonio Machado. Otro ejemplo espectacular de la poesía Andaluza y Española ya universal. Encantado quedo con tan buen documento. Gracias Antonio, de corazón. Abrazos.
     
    #3
  4. cesarfco.cd

    cesarfco.cd Corrector Corrector/a

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    Como dijo Rubgy. Nos ganaste de mano.

    Gracias Antonio por traer la biografía de Antonio Machado.

    Mucho por aprender de estos grandes.

    Un abrazo.
     
    #4
  5. Mamen

    Mamen ADMINISTRADORA Miembro del Equipo ADMINISTRADORA Miembro del JURADO DE LA MUSA

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    [FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New Roman][FONT=Times New 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    Un gran poeta también, una brillante carrera en las letras, donde conoció a genios de la poesía y de la prosa, grande entre los grandes.
    D. Antonio Machado, paisano mío.
    un placer haber pasado, y gracias por regalarnos su historia.
    Un beso poeta.[/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font]
     
    #5
  6. Antonio

    Antonio Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    La verdad que nos quedan muchos versos en la memoria, recuerdos de aquellas magistrales canciones de Joan Manuel Serrat, de este insigne poeta, gracias a este cantautor le hemos conocido muchos de nuestra generación, estimado Daniel; me llega a la memoria aquellos versos que decían algo así como:

    Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
    y un huerto claro donde madura el limonero;
    mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
    mi historia, algunos casos que recordar no quiero.


    Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
    —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
    más recibí la flecha que me asignó Cupido,
    y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.


    Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
    pero mi verso brota de manantial sereno;
    y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
    soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.


    Adoro la hermosura, y en la moderna estética
    corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
    mas no amo los afeites de la actual cosmética,
    ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.


    Desdeño las romanzas de los tenores huecos
    y el coro de los grillos que cantan a la luna.
    A distinguir me paro las voces de los ecos,
    y escucho solamente, entre las voces, una.


    ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
    mi verso, como deja el capitán su espada:
    famosa por la mano viril que la blandiera,
    no por el docto oficio del forjador preciada.


    Converso con el hombre que siempre va conmigo
    —quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
    mi soliloquio es plática con ese buen amigo
    que me enseñó el secreto de la filantropía.


    Y al cabo, nada os debo; debéis me cuanto he escrito.
    A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
    el traje que me cubre y la mansión que habito,
    el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.


    Y cuando llegue el día del último vïaje,
    y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
    casi desnudo, como los hijos de la mar.



    Antonio Machado

    Gracias amigo por pasar.
    Un abrazo.

     
    #6
  7. Antonio

    Antonio Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    Gracias a ti estimado Phántomas por pasarte por este rincón que es la recopilación de uno de los mayores poetas del Siglo XX, para mi gusto, celebro que te gustase, te dejo estos versos, espero que sean de tu agrado:​

    Maldiciendo su destino
    como Glauco, el dios marino,
    mira, turbia la pupila
    de llanto, el mar, que le debe su blanca virgen Scyla.

    Él sabe que un Dios más fuerte
    con la sustancia inmortal está jugando a la muerte,
    cual niño bárbaro. Él piensa
    que ha de caer como rama que sobre las aguas flota,
    antes de perderse, gota
    de mar, en la mar inmensa.

    En sueños oyó el acento de una palabra divina;
    en sueños se le ha mostrado la cruda ley diamantina,
    sin odio ni amor, y el frío
    soplo del olvido sabe sobre un arenal de hastío.

    Bajo las palmeras del oasis el agua buena
    miró brotar de la arena;
    y se abrevó entre las dulces gacelas, y entre los fieros
    animales carniceros...

    Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor.
    Y fue compasivo para el ciervo y el cazador,
    para el ladrón y el robado,
    para el pájaro azorado,
    para el sanguinario azor.

    Con el sabio amargo dijo: Vanidad de vanidades,
    todo es negra vanidad;
    y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:
    sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.

    Y viendo cómo lucían
    miles de blancas estrellas,
    pensaba que todas ellas
    en su corazón ardían.
    ¡Noche de amor!

    Y otra noche
    sintió la mala tristeza
    que enturbia la pura llama,
    y el corazón que bosteza,
    y el histrión que declama

    Y dijo: Las galerías
    del alma que espera están
    desiertas, mudas, vacías:
    las blancas sombras se van.

    Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado de
    ayer. ¡Cuán bello era!
    ¡Qué hermosamente el pasado
    fingía la primavera,
    cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,
    mísero fruto podrido,
    que en el hueco acibarado
    guarda el gusano escondido!
    ¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,
    arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!



    Antonio Machado

    Un abrazo.




     
    #7
  8. Antonio

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    La verdad que lo tuve fácil, estimado Francisco, pues es uno de mis dos poetas favoritos y con el otro ya se adelantó Mamen, con lo cual no me quedó el desagradable trabajo de elegir. Muchas gracias por pasar, amigo, te dejo unos versos, espero que te gusten:

    Parábolas


    I

    Era un niño que soñaba
    un caballo de cartón.
    Abrió los ojos el niño
    y el caballito no vio.
    Con un caballito blanco
    el niño volvió a soñar;
    y por la crin lo cogía...
    ¡Ahora no te escaparás!
    Apenas lo hubo cogido,
    el niño se despertó.
    Tenía el puño cerrado.
    ¡El caballito voló!
    Quedóse el niño muy serio
    pensando que no es verdad
    un caballito soñado.
    Y ya no volvió a soñar.
    Pero el niño se hizo mozo
    y el mozo tuvo un amor,
    y a su amada le decía:
    ¿Tú eres de verdad o no?
    Cuando el mozo se hizo viejo
    pensaba: Todo es soñar,
    el caballito soñado
    y el caballo de verdad.
    Y cuando vino la muerte,
    el viejo a su corazón
    preguntaba: ¿Tú eres sueño?
    ¡Quién sabe si despertó!

    II

    A D. Vicente Ciurana.

    Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
    por donde acaba España y sigue el mar,
    hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
    uno duerme, y el otro parece meditar.
    El uno, en la mañana de tibia primavera,
    junto a la mar tranquila,
    ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
    los párpados, que borran el mar en la pupila.
    Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
    que sabe los rebaños del marino guardar;
    y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
    y ha oído a los caballos de Poseidón hablar.
    El otro mira al agua. Su pensamiento flota:
    hijo del mar, navega ?o se pone a volar?
    Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
    que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
    Y piensa: "Es esta vida una ilusión marina
    de un pescador que un día ya no puede pescar."
    El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
    y sueña que es la muerte una ilusión del mar.

    III

    Érase de un marinero
    que hizo un jardín junto al mar,
    y se metió a jardinero.
    Estaba el jardín en flor,
    y el jardinero se fue
    por esos mares de Dios.

    IV

    CONSEJOS

    Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
    ?así en la costa un barco? sin que al partir te inquiete.
    Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
    porque la vida es larga y el arte es un juguete.
    Y si la vida es corta
    y no llega la mar a tu galera,
    aguarda sin partir y siempre espera,
    que el arte es largo y, además, no importa.

    V

    PROFESIÓN DE FE

    Dios no es el mar, está en el mar, riela
    como luna en el agua, o aparece
    como una blanca vela;
    en el mar se despierta o se adormece.
    Creó la mar, y nace
    de la mar cual la nube y la tormenta;
    es el Criador y la criatura lo hace;
    su aliento es alma, y por el alma alienta.
    Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
    y para darte el alma que me diste
    en mí te he de crear. Que el puro río
    de caridad que fluye eternamente,
    fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
    de una fe sin amor la turbia fuente!

    VI

    El Dios que todos llevamos,
    el Dios que todos hacemos,
    el Dios que todos buscamos
    y que nunca encontraremos.
    Tres dioses o tres personas
    del solo Dios verdadero.

    VII

    Dice la razón: Busquemos
    la verdad.
    Y el corazón: Vanidad.
    La verdad ya la tenemos.
    La razón: ¡Ay, quién alcanza
    la verdad!
    El corazón: Vanidad.
    La verdad es la esperanza.
    Dice la razón: Tú mientes.
    Y contesta el corazón:
    Quien miente eres tú, razón.
    que dices lo que no sientes.
    La razón: Jamás podremos
    entendernos, corazón.
    El corazón: Lo veremos.

    VIII

    Cabeza meditadora,
    ¡qué lejos se oye el zumbido
    de la abeja libadora!
    Echaste un velo de sombra
    sobre el bello mundo y vas
    creyendo ver, porque mides
    la sombra con un compás.
    Mientras la abeja fabrica,
    melifica,
    con jugo de campo y sol,
    yo voy echando verdades
    que nada son, vanidades
    al fondo de mi crisol.
    De la mar al percepto,
    del percepto al concepto,
    del concepto a la idea
    ?¡oh, la linda tarea!?,
    de la idea a la mar,
    ¡Y otra vez a empezar!
    Antonio Machado


    Un abrazo.



     
    #8
  9. Antonio

    Antonio Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    Muchas gracias estimada Mamen por pasar a visitar la biografía de tu insigne paisano, celebro que te gustase.
    Te dejo estos sus versos:

    Yo voy soñando caminos

    Yo voy soñando caminos
    de la tarde. ¡Las colinas
    doradas, los verdes pinos,
    las polvorientas encinas!...
    ¿Adónde el camino irá?
    Yo voy cantando, viajero
    a lo largo del sendero...
    -la tarde cayendo está-.
    "En el corazón tenía
    "la espina de una pasión;
    "logré arrancármela un día:
    "ya no siento el corazón".

    Y todo el campo un momento
    se queda, mudo y sombrío,
    meditando. Suena el viento
    en los álamos del río.

    La tarde más se oscurece;
    y el camino que serpea
    y débilmente blanquea
    se enturbia y desaparece.

    Mi cantar vuelve a plañir:
    "Aguda espina dorada,
    "quién te pudiera sentir
    "en el corazón clavada".


    Antonio Machado


    Un abrazo.
     
    #9
  10. Alonso Vicent

    Alonso Vicent Poeta veterano en el portal

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    [FONT=&quot]Grata sorpresa desde el principio, Antonio, con ese sentido ovillejo. Antonio Machado fue el primer y casi único poeta de mi niñez; no sé de donde sacaría el libro pero aún lo conservo, “Antología poética”, viejo y amarillento… ahora habría que leerlo con las dos manos porque se le caen las hojas.
    [FONT=&quot]Hacía tiempo que no leía nada de él, aunque muchos de sus poemas me los sé al dedillo, y me ha alegrado encontrarme con tu completísimo trabajo y refrescar la memoria. Con él he pasado estas últimas horas de la tarde.
    [FONT=&quot]Gracias por tu tiempo y por compartirlo.
    [FONT=&quot]Un abrazo.
     
    #10
  11. Antonio

    Antonio Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    Celebro que te gustase esta biografía de Don Antonio Machado, estimado Alonso y celebro nuestra coincidencias en gustos, yo debo reconocer que mi primer libro de poesía que calló en mis manos fue "La vida es sueño" pero también te diré que para los primeros versos que me hicieron amar la poesía no utilicé el sentido de la vista para empaparme de ellos si no el sentido del oído, escuchando el LP "Cantares" de Serrat, desde entonces desempolve aquel primer viejo libro de Calderón y me enganche a la lectura de los clásicos y de las generaciones de finales del XIX y primer tercio del XX, sobre todo.
    En recuerdo a tu amarillento libro te dejo estos bellos versos del Maestro.



    Un libro de amores,
    de flores
    fragantes y bellas,
    de historias de lirios que amasen estrellas;
    un libro de rosas tempranas
    y espumas
    de mágicos lagos en tristes jardines,
    y enfermos jazmines,
    y brumas
    lejanas
    de montes azules...
    Un libro de olvido divino
    que dice fragancia del alma, fragancia
    que puede curar la amargura que da la distancia,
    que sólo es el alma la flor del camino.
    Un libro que dice la blanca quimera
    de la Primavera,
    de gemas y rosas ceñida,
    en una lejana, brumosa pradera
    perdida...


    Antonio Machado



    Un abrazo.

     
    #11
  12. Maramin

    Maramin Moderador Global Miembro del Equipo Moderador Global Corrector/a

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    Pues ahora que nos la recuerdas paso y quedo agradablemente sorprendido, gracias Antonio por revivir esta formidable biografía con extensa muestra de poemas de A.Machado.

    [​IMG]
     
    #12
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  13. Luis Prieto

    Luis Prieto Moderador Global Miembro del Equipo Moderador Global

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    Pues verdaderamente me ha gustado mucho partiendo del Ovillejo que muy bien le dedicas. Es una biografía muy completa que le hace a uno adentrarse en las palabras sintiendo más de cerca a Machado.
    Mis felicitaciones Antonio y muy agradecido por este gran detalle.
     
    #13
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  14. Antonio

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    Gracias a ti por pasarte y dejar tu huella, estimado Marcos.
    Un abrazo.

    La Saeta

    ¿Quién me presta una escalera,
    para subir al madero
    para quitarle los clavos
    a Jesús el Nazareno?
    Saeta popular

    ¡Oh la saeta, el cantar
    al Cristo de los gitanos,
    siempre con sangre en las manos
    siempre por desenclavar!
    ¡Cantar del pueblo andaluz
    que todas las primaveras
    anda pidiendo escaleras
    para subir a la cruz!
    ¡Cantar de la tierra mía,
    que echa flores
    al Jesús de la agonía,
    y es la fe de mis mayores!
    ¡Oh, no eres tú mi cantar!
    ¡No puedo cantar, ni quiero,
    a ese Jesús del madero,
    sino al que anduvo en el mar!

    Antonio Machado.
     
    #14
    Última modificación: 18 de Marzo de 2021
  15. Antonio

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    Gracias a ti, estimado Luis por tu visita y comentario.
    Un abrazo.

    A orillas del Duero

    Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
    Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
    buscando los recodos de sombra, lentamente.
    A trechos me paraba para enjugar mi frente
    y dar algún respiro al pecho jadeante;
    o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
    y hacia la mano diestra vencido y apoyado
    en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
    trepaba por los cerros que habitan las rapaces
    aves de altura, hollando las hierbas montaraces
    de fuerte olor a romero, tomillo, salvia, espliego.
    Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
    Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
    cruzaba solitario el puro azul del cielo.
    Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
    y una redonda loma cual recamado escudo,
    y cárdenos alcores sobre la parda tierra
    harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra,
    las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
    para formar la corva ballesta de un arquero
    en torno a Soria. Soria es una barbacana,
    hacia Aragón, que tiene la torre castellana.
    Veía el horizonte cerrado por colinas
    oscuras, coronadas de robles y de encinas;
    desnudos peñascales, algún humilde prado
    donde el merino pace y el toro, arrodillado
    sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
    lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
    y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
    ¡tan diminutos! carros, jinetes y arrieros,
    cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
    de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
    del Duero.
    El Duero cruza el corazón de roble
    de Iberia y de Castilla.
    ¡Oh, tierra triste y noble,
    la de los altos llanos y yermos y roquedas,
    de campos sin arados, regatos ni arboledas;
    decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
    y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
    que aún van, abandonando el mortecino hogar,
    como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
    Castilla miserable, ayer dominadora,
    envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
    ¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
    recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
    Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
    cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
    ¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
    de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
    La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
    madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
    Castilla no es aquella tan generosa un día,
    cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
    ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
    a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
    o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
    pedía la conquista de los inmensos ríos
    indianos a la corte, la madre de soldados,
    guerreros y adalides que han de tornar, cargados
    de plata y oro, a España, en regios galeones,
    para la presa cuervos, para la lid leones.
    Filósofos nutridos de sopa de convento
    contemplan impasibles el amplio firmamento;
    y si les llega en sueños, como un rumor distante,
    clamor de mercaderes de muelles de Levante,
    no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
    Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
    Castilla miserable, ayer dominadora,
    envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
    El sol va declinando. De la ciudad lejana
    me llega un armonioso tañido de campana,
    ya irán a su rosario las enlutadas viejas.
    De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
    me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
    de nuevo, ¡tan curiosas!… Los campos se obscurecen.
    Hacia el camino blanco está el mesón abierto
    al campo ensombrecido y al pedregal desierto.

    Antonio Machado
     
    #15
    Última modificación: 18 de Marzo de 2021

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