Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nacimiento 14 de junio de 1858
San Luis Potosí, México
Fallecimiento 28 de noviembre de 1906
San Luis Potosí, México.
Manuel José Othón Vargas, fue poeta, dramaturgo y político mexicano. Perteneció a los movimientos literarios del romanticismo y modernismo. Estudió derecho y desde muy joven aprovechó su sólida preparación humanística para inclinarse hacia la poesía de corte clásico, inspirada en los poetas del siglo de oro. Autor de Idilio salvaje, considerado uno de los poemas más representativos de México.
Sus inicios
Empezó a escribir poemas desde los 13 años, mucho antes de iniciar su carrera como abogado. Estudió leyes en el Instituto Científico y Literario, posteriormente la Universidad Autónoma de San Luis Potosí donde se tituló en 1881.
Como Poeta
En 1879 edita su primer poema titulado La Esmeralda. Por primera vez reúne sus poesías en un cuaderno manuscrito de 78 páginas titulado Ensayos poéticos que consta de 38 composiciones que salen a la luz en el año de 1947. Las poesías, como es su costumbre son dedicadas a sus padres, amigos y maestros. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
La obra más conocida de Othón, que además cuenta con reconocimiento internacional, es Idilio Salvaje, publicada en 1906. Parte de su labor fue publicada después de su muerte en antologías de poemas, pero su obra póstuma más importante es El Himno de los Bosques.
Como político
En 1885 es nombrado Juez de Guadal Cazar donde ocupa las tardes y noches en tomar apuntes para sus poemas, leer y escribir. Fue agente del Ministerio Público en su ciudad natal y profesor de su alma máter. Obtuvo el cargo de diputado federal y se integró al Congreso de la Unión en 1900. Desempeñó por largo tiempo funciones judiciales y administrativas en el norte de su país, circunstancia que lo puso en contacto íntimo con esa naturaleza que tanto amó y celebró.
Muerte
Sus padecimientos de enfisema pulmonar, se recrudecen a la llegada del invierno de 1903, cada día que pasaba su salud se deterioraba, los médicos de San Luis Potosí, le recomendaron un viaje a Tampico para que le favoreciera el descanso de la altura. Sin embargo, su estado era tan grave que quedó imposibilitado para realizar el viaje. Othón le escribió a su mujer, enterándola de su padecimiento e inmediatamente llegó a su encuentro para cuidarlo. Su presencia se hizo notar con una leve mejoría, razón por la cual los médicos consideraron que podía viajar a Tampico, aunque la realidad era distinta. Falleció el 28 de noviembre de 1906.
Sus obras
- El Himno de los Bosques.
- La Noche Rustica de Walpurguis, (1897).
- Poemas Rusticos, (1902).
- Considerada.
- En el Desierto (1905).
- Idilio Salvaje.
- Angelus Domini.
- El Ruiseñor.
- El Río.
- Una Estepa del Nazas.
Poema Idilio Salvaje
¿Por qué a mi helada soledad viniste
cubierta con el último celaje
de un crepúsculo gris?… Mira el paisaje,
árido y triste, inmensamente triste.
Si vienes del dolor y en él nutriste
tu corazón, bien vengas al salvaje
desierto, donde apenas un miraje
de lo que fue mi juventud existe.
Mas si acaso no vienes de tan lejos
y en tu alma aún del placer quedan los dejos,
puedes tornar a tu revuelto mundo.
Si no, ven a lavar tu ciprio manto
en el mar amarguísimo y profundo
de un triste amor, o de un inmenso llanto.
cubierta con el último celaje
de un crepúsculo gris?… Mira el paisaje,
árido y triste, inmensamente triste.
Si vienes del dolor y en él nutriste
tu corazón, bien vengas al salvaje
desierto, donde apenas un miraje
de lo que fue mi juventud existe.
Mas si acaso no vienes de tan lejos
y en tu alma aún del placer quedan los dejos,
puedes tornar a tu revuelto mundo.
Si no, ven a lavar tu ciprio manto
en el mar amarguísimo y profundo
de un triste amor, o de un inmenso llanto.
Poema Angelus Domini
Sobre el tranquilo lago, occiduo el dia,
flota impalpable y misteriosa bruma
y a lo lejos vaguísima se esfuma
profundamente azul, la serranía.
Del cielo en la cerúlea lejanía
desfallece la luz. Tiembla la espuma
sobre las ondas de zafir, y ahúma
la chimenea gris de la alquería.
Suenan los cantos del labriego; cava
la tarda yunta el surco postrimero.
Los últimos reflejos de luz flava
en el límite brillan del potrero
y, a media voz, la golondrina acaba
su gárrulo trinar, bajo el alero.
II
Ondulante y azul, trémulo y vago,
el ángel de la noche se avecina,
del crepúsculo envuelto en la neblina
y en los vapores gráciles del lago.
Del septentrión al murmurante halago
los pliegues de su túnica divina
se extienden sobre el valle y la colina,
para librarlos del nocturno estrago.
Su voz tristezas y consuelo vierte.
Humedecen sus ojos de zafiro
auras de vida y ráfagas de muerte.
Levanta el vuelo en silencioso giro
y, al llegar a la altura, se convierte
en oración, y lágrima, y suspiro.
FUENTES CONSULTADAS:
EcuRed.cu
verbiclara.wordpress.com
poeticous.com
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