dulcinista
Poeta veterano en el Portal
La personalidad que hoy tenemos
proviene de las vivencias de antaño.
Según mi madre a los seis meses
ya acariciaba sus redondos senos.
A los tres años me di un atracón de uvas,
todavía no me dejaban beber vino.
A los cuatro años vi un perro muerto
y esa visión me torturó todo un invierno.
A los seis a un amigo le mordí una oreja
porque me dijo que él era más alto.
A los diez miraba a mi hermana mayor
bañarse desnuda en la laguna
cercana a la casa donde vivíamos.
A los doce años le pegué al maestro
porque el muy cabrón tomó la costumbre
de pegarme a mí cuando no le obedecía,
al día siguiente también le pegó mi padre
para que el maldito pudiera decir
que le habían pegado un niño y un hombre.
A los trece le toqué las tetas a una maestra
y me enamoré de otra por su ojo color cielo,
pero como era tuerta la olvidé enseguida.
De adolescente fui un gran masturbador
pero no me averguenzo de ello.
A los veinte estuve preso en un castillo,
nunca me acostumbré a la vida militar.
A los veinticinco estuve cerca de casarme
pero ella al final decidió no hacerlo.
A los treinta y tres tuve una hija
que a los dos murió de meningitis.
A los treinte y seis murió mi padre
del corazón una tarde de invierno.
Ahora estoy solo y vivo tranquilo,
aunque algunas noches,muy pocas,
siento con tristeza que algo me falta.
26-Marzo-2011
proviene de las vivencias de antaño.
Según mi madre a los seis meses
ya acariciaba sus redondos senos.
A los tres años me di un atracón de uvas,
todavía no me dejaban beber vino.
A los cuatro años vi un perro muerto
y esa visión me torturó todo un invierno.
A los seis a un amigo le mordí una oreja
porque me dijo que él era más alto.
A los diez miraba a mi hermana mayor
bañarse desnuda en la laguna
cercana a la casa donde vivíamos.
A los doce años le pegué al maestro
porque el muy cabrón tomó la costumbre
de pegarme a mí cuando no le obedecía,
al día siguiente también le pegó mi padre
para que el maldito pudiera decir
que le habían pegado un niño y un hombre.
A los trece le toqué las tetas a una maestra
y me enamoré de otra por su ojo color cielo,
pero como era tuerta la olvidé enseguida.
De adolescente fui un gran masturbador
pero no me averguenzo de ello.
A los veinte estuve preso en un castillo,
nunca me acostumbré a la vida militar.
A los veinticinco estuve cerca de casarme
pero ella al final decidió no hacerlo.
A los treinta y tres tuve una hija
que a los dos murió de meningitis.
A los treinte y seis murió mi padre
del corazón una tarde de invierno.
Ahora estoy solo y vivo tranquilo,
aunque algunas noches,muy pocas,
siento con tristeza que algo me falta.
26-Marzo-2011
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