Bocas

Admírate tú, Hiba.
No hará falta que te desmayes.
Hay métodos para esa confianza en uno mismo.
En concreto, me refiero a la infusión de escaramujo, que es fruto del rosal silvestre.
Eso aporta un conocimiento del rosal, y de sus pensamientos, por más rudimentarios que fueren.
Quiero decir, legítima defensa personal ( la rosa trae espinas ), desparpajo ( estar atentos, en clase, o en un concierto, en una conversación con amigos... ) y acabamiento ( la sensación de que en la Rosa, cabe toda la existencia ).


También es sana la infusión de ortiga, pues aporta hierro, y evita las alergias.
Me hace sentir como un boxeador negro americano.
Finalmente, el Ormus o Manná egipcio, alarga la vida, pero a fuer de consciencia.
A fuer de aplomo. Puedes mirarte al espejo, durante cinco minutos, sin fingir que estás actuando.
¡ No estás actuando ! Eres tú, espiritualmente, a través de la mirada.


Ese Ormus consiste en metales monoatómicos ( oro, rodio e iridio ), y la fuente principal para cosecharlo, a mi modesto entender, es la propia orina. De la orina, sonsacamos el Ormus, que precipitará en el fondo del frasco de cristal, después de añadirle una o dos cucharadas soperas de sosa cáustica. También llamada soda cáustica, y que es eminentemente básica ( lo opuesto a ácido ). Esa sosa es peligrosa, y no se debe ingerir. En los ojos, causa ceguera irreversible. Pero nuestra orina nos ayuda a amarnos, sin salir de nosotros mismos.


Es una zona de confort, u hogar, del cuerpo entero.
Entonces, hacemos seis lavados, una vez que el Ormus se manifestó.
Seis lavados, y mientras removemos con cuchara de palo, aproximaremos al frasco, un potente imán de neodimio.
Con la intención de que el metal sepa que nos referimos a él, y así, se distinga antes, de todo el líquido restante.
Porque si no, precipitaría en un día completo. Y con el imán, apenas dos horas más tarde, ya se ve.
Y seis lavados después, ya han pasado 3 horas completas.


La orina, asimismo, y tomada tal cuál, es sana para el cabello, y los ojos.
El cabello se fortalece, y ya no tiende a caerse.
Y los ojos recuperan su elasticidad, y puedes ver bien, de lejos, y de cerca.
La orina, en un frasco de cristal, para la ducha.
O para colirio.


Pero no olvidemos que la sosa cáustica sirve nada más, que para provocar la aparición de Ormus.
El Ormus es elixir de la eterna Juventud, y no se ha demostrado que realmente, favorezca una longevidad de trescientos años...
Así que moriremos, pero viviremos más, y muy bien.


Finalmente, he de agradecer mucho, a la Madre Naturaleza, la existencia de plantas sagradas como el cáñamo, la coca o la ayuahuasca. El cáñamo, al que tengo acceso, es legal en mi país, siempre y cuándo no contenga altas dosis de estupefaciente. En infusión, me devuelve al cielo, por así decirlo. Me otorga una imagen de mí, más forestal, o más de Gnomo, o Elfo, o Hada, o Ninfa...


Me veo más viejo, barbudo, y cubierto de líquenes y musgo, de repente.
Con lo cuál, esa visualización mental, es mía.
Y ya, no presumo de mi belleza exterior.
O de mis aparentes virtudes.
Porque he conocido la verdad.
 
Última edición:
hacer poesía a través del cuerpo siempre es mejor que hacerlo a través de las palabras.

nou jiden catch der.

salud.


¿Verdad que si? Vos y yo siempre supimos hacer hermosa poesía a través del cuerpo y a través de las palabras...

Ai jop so!

Salud
 
Última edición:
Admírate tú, Hiba.
No hará falta que te desmayes.
Hay métodos para esa confianza en uno mismo.
En concreto, me refiero a la infusión de escaramujo, que es fruto del rosal silvestre.
Eso aporta un conocimiento del rosal, y de sus pensamientos, por más rudimentarios que fueren.
Quiero decir, legítima defensa personal ( la rosa trae espinas ), desparpajo ( estar atentos, en clase, o en un concierto, en una conversación con amigos... ) y acabamiento ( la sensación de que en la Rosa, cabe toda la existencia ).


También es sana la infusión de ortiga, pues aporta hierro, y evita las alergias.
Me hace sentir como un boxeador negro americano.
Finalmente, el Ormus o Manná egipcio, alarga la vida, pero a fuer de consciencia.
A fuer de aplomo. Puedes mirarte al espejo, durante cinco minutos, sin fingir que estás actuando.
¡ No estás actuando ! Eres tú, espiritualmente, a través de la mirada.


Ese Ormus consiste en metales monoatómicos ( oro, rodio e iridio ), y la fuente principal para cosecharlo, a mi modesto entender, es la propia orina. De la orina, sonsacamos el Ormus, que precipitará en el fondo del frasco de cristal, después de añadirle una o dos cucharadas soperas de sosa cáustica. También llamada soda cáustica, y que es eminentemente básica ( lo opuesto a ácido ). Esa sosa es peligrosa, y no se debe ingerir. En los ojos, causa ceguera irreversible. Pero nuestra orina nos ayuda a amarnos, sin salir de nosotros mismos.


Es una zona de confort, u hogar, del cuerpo entero.
Entonces, hacemos seis lavados, una vez que el Ormus se manifestó.
Seis lavados, y mientras removemos con cuchara de palo, aproximaremos al frasco, un potente imán de neodimio.
Con la intención de que el metal sepa que nos referimos a él, y así, se distinga antes, de todo el líquido restante.
Porque si no, precipitaría en un día completo. Y con el imán, apenas dos horas más tarde, ya se ve.
Y seis lavados después, ya han pasado 3 horas completas.


La orina, asimismo, y tomada tal cuál, es sana para el cabello, y los ojos.
El cabello se fortalece, y ya no tiende a caerse.
Y los ojos recuperan su elasticidad, y puedes ver bien, de lejos, y de cerca.
La orina, en un frasco de cristal, para la ducha.
O para colirio.


Pero no olvidemos que la sosa cáustica sirve nada más, que para provocar la aparición de Ormus.
El Ormus es elixir de la eterna Juventud, y no se ha demostrado que realmente, favorezca una longevidad de trescientos años...
Así que moriremos, pero viviremos más, y muy bien.


Finalmente, he de agradecer mucho, a la Madre Naturaleza, la existencia de plantas sagradas como el cáñamo, la coca o la ayuahuasca. El cáñamo, al que tengo acceso, es legal en mi país, siempre y cuándo no contenga altas dosis de estupefaciente. En infusión, me devuelve al cielo, por así decirlo. Me otorga una imagen de mí, más forestal, o más de Gnomo, o Elfo, o Hada, o Ninfa...


Me veo más viejo, barbudo, y cubierto de líquenes y musgo, de repente.
Con lo cuál, esa visualización mental, es mía.
Y ya, no presumo de mi belleza exterior.
O de mis aparentes virtudes.
Porque he conocido la verdad.


Gracias Nommito.
 

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