Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
El bosque en cierta tierra,
parece nunca está dormido,
la gente de ahí no frecuenta,
cuando la luz de sol se ha ido.
Siluetas que se anidan,
sonidos a pleno vuelo,
desde las sombras vigilan,
testigo presa por desvelo.
Primero es fascinación,
después llega impacto,
cuando ahí inicia rumor,
mejor apremiar el paso.
Corre hasta que no oye,
mas siseo entre las hojas,
súbito algo se interpone,
y casi percibe que le toca.
Huyendo de la nada,
el bosque engañoso,
una rama le alcanza,
y acaricia el rostro.
El impulso amortigua,
y hace que le alcance,
breña de pino le mutila,
como el más filoso sable.
Al amanecer no hay rastro,
aquel ser incauto desaparece,
parece los pinos tienen brazos,
y esa sierra les reclama a veces.
Eso paso,
persiste miedo,
bosque sin estación,
encubierto cementerio.
Y eso ocurrió,
hay prueba de ello,
el bosque del rumor,
entre el cielo y el suelo...
parece nunca está dormido,
la gente de ahí no frecuenta,
cuando la luz de sol se ha ido.
Siluetas que se anidan,
sonidos a pleno vuelo,
desde las sombras vigilan,
testigo presa por desvelo.
Primero es fascinación,
después llega impacto,
cuando ahí inicia rumor,
mejor apremiar el paso.
Corre hasta que no oye,
mas siseo entre las hojas,
súbito algo se interpone,
y casi percibe que le toca.
Huyendo de la nada,
el bosque engañoso,
una rama le alcanza,
y acaricia el rostro.
El impulso amortigua,
y hace que le alcance,
breña de pino le mutila,
como el más filoso sable.
Al amanecer no hay rastro,
aquel ser incauto desaparece,
parece los pinos tienen brazos,
y esa sierra les reclama a veces.
Eso paso,
persiste miedo,
bosque sin estación,
encubierto cementerio.
Y eso ocurrió,
hay prueba de ello,
el bosque del rumor,
entre el cielo y el suelo...