ANABIL CUADRA
Poeta fiel al portal
Somos fantasmas ciegos por la vida,
vamos sin pasos, negros sin la noche;
somos cruces podrida por los clavos,
clavos de tiempos muertos a la tierra;
pronto nos vamos, quietos a los ojos
quietos de tantas horas en el fuego.
Crujen los pasos, crujen con el fuego
donde no mora el tiempo con la vida;
todo nos pasa y todo por los ojos
secos de tantas lágrimas de noche;
vamos sin los caminos en la tierra,
sigue mi ser cautivo por sus clavos.
Miro las largas filas de los clavos
sobre mi piel curtida por el fuego;
mueven las horas péndulos de tierra,
siguen la simple aguja de la vida,
mientras se pone término a la noche
cuando la luz despierta con mis ojos.
Vana ilusión, confunde con los ojos
llenos de falsas cruces y de clavos;
creo en el lento frío de la noche;
¿Quién encerró mi mente con su fuego?
¿Cuándo se vuelve lúcida la vida?
¿siempre seremos polvo de la tierra?
Yace el mendigo al centro de la tierra,
pide con gritos, pide con sus ojos,
cuanta verdad le súplica a la vida
cuanta ilusión nos muestra con sus clavos;
nada es de nadie, siempre con el fuego
duerme el reloj de carne por la noche.
Falsa verdad del día sin la noche
falsos caminos pasan por la tierra
seca e invisible; quema como el fuego,
nuestro infinito ve, no con los ojos,
plasma su ser sin velos y sin clavos,
lejos de muertes lejos de la vida.
Breve es la vida, breve con la noche,
cae la tierra agónica a mis ojos,
vuelvo con clavos negros por el fuego.
vamos sin pasos, negros sin la noche;
somos cruces podrida por los clavos,
clavos de tiempos muertos a la tierra;
pronto nos vamos, quietos a los ojos
quietos de tantas horas en el fuego.
Crujen los pasos, crujen con el fuego
donde no mora el tiempo con la vida;
todo nos pasa y todo por los ojos
secos de tantas lágrimas de noche;
vamos sin los caminos en la tierra,
sigue mi ser cautivo por sus clavos.
Miro las largas filas de los clavos
sobre mi piel curtida por el fuego;
mueven las horas péndulos de tierra,
siguen la simple aguja de la vida,
mientras se pone término a la noche
cuando la luz despierta con mis ojos.
Vana ilusión, confunde con los ojos
llenos de falsas cruces y de clavos;
creo en el lento frío de la noche;
¿Quién encerró mi mente con su fuego?
¿Cuándo se vuelve lúcida la vida?
¿siempre seremos polvo de la tierra?
Yace el mendigo al centro de la tierra,
pide con gritos, pide con sus ojos,
cuanta verdad le súplica a la vida
cuanta ilusión nos muestra con sus clavos;
nada es de nadie, siempre con el fuego
duerme el reloj de carne por la noche.
Falsa verdad del día sin la noche
falsos caminos pasan por la tierra
seca e invisible; quema como el fuego,
nuestro infinito ve, no con los ojos,
plasma su ser sin velos y sin clavos,
lejos de muertes lejos de la vida.
Breve es la vida, breve con la noche,
cae la tierra agónica a mis ojos,
vuelvo con clavos negros por el fuego.