Rosendo
Poeta adicto al portal
Se despierta la brisa en la mañana
besando el rosicler de las auroras,
y con suave rumor de aves canoras
canta en el marco azul de una ventana.
En la núbil alcoba se desgrana
con lampos de caricias soñadoras,
llenando de ilusión las dulces horas
de una beldad romántica y galana.
Las etéreas falanges de sus manos
deslizan sus caricias suavemente
con la frescura de hálitos livianos,
y va rozando su divina frente,
sus mejillas, sus ojos meridianos
en su rostro mirífico y sonriente.
besando el rosicler de las auroras,
y con suave rumor de aves canoras
canta en el marco azul de una ventana.
En la núbil alcoba se desgrana
con lampos de caricias soñadoras,
llenando de ilusión las dulces horas
de una beldad romántica y galana.
Las etéreas falanges de sus manos
deslizan sus caricias suavemente
con la frescura de hálitos livianos,
y va rozando su divina frente,
sus mejillas, sus ojos meridianos
en su rostro mirífico y sonriente.