Paco Roijalambre
Poeta recién llegado
Un día, mi corazón duro y que imaginaba que era más chocolate con leche que puro, se va deshaciendo contigo. Tus abrazos, tus besos… Aunque me costó. Me sentía roto y no te quería conmigo.
Pero voy sintiendo que vas fundiendo mis pedazos con la mantequilla de pasear contigo, y se va encendiendo un deseo candente alrededor, que noto como un baño… ¿cómo diría yo?, ¿María? – La sonrisa de la mujer delata que ha sido nombrada.
Y mientras, sientes que la otra persona está dando lo mejor de sí, batiendo con un par de huevos y dando caña a un tío tan rígido. Me voy dando cuenta de que me quieres, y me lanzo a por ti, pero tú añades una buena porción de dulzura azucarada, con un poco de harina que da forma a nuestra unión, y buscas levadura para que nuestros
sentimientos suban hacia el cielo.
Y llega un momento, en que quiero ligarme contigo eternamente bajo un horneado lento, y del que, tras enfriarnos con la edad, nuestros hijos sean las almendras que sellen las grietas de nuestro corazón. ¿Te quieres casar conmigo?
Pero voy sintiendo que vas fundiendo mis pedazos con la mantequilla de pasear contigo, y se va encendiendo un deseo candente alrededor, que noto como un baño… ¿cómo diría yo?, ¿María? – La sonrisa de la mujer delata que ha sido nombrada.
Y mientras, sientes que la otra persona está dando lo mejor de sí, batiendo con un par de huevos y dando caña a un tío tan rígido. Me voy dando cuenta de que me quieres, y me lanzo a por ti, pero tú añades una buena porción de dulzura azucarada, con un poco de harina que da forma a nuestra unión, y buscas levadura para que nuestros
sentimientos suban hacia el cielo.
Y llega un momento, en que quiero ligarme contigo eternamente bajo un horneado lento, y del que, tras enfriarnos con la edad, nuestros hijos sean las almendras que sellen las grietas de nuestro corazón. ¿Te quieres casar conmigo?
Última edición por un moderador: